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martes, 3 de diciembre de 2013

CRÍTICA: EN LLAMAS


Cuando se encienden las luces de sala, uno tiene la enésima sensación del coitus interruptus que un seriéfilo tiene después de una season finale. Un gran viaje que te deja a medias. Una travesía que repite los esquemas del film anterior (y muchos de sus momentos cumbre) para duplicar el efecto de su antecesora. Todo podría oler a deja vu si no fuera por un "pequeño detalle". En llamas reproduce la fórmula con resultados mucho mas atinados que su precedente y refuerza lo que ya funcionaba en el anterior. Lo que intentan ser todas las secuelas y muy pocas consiguen, en definitiva.

Después de ganar los juegos del hambre, Katniss y Peeta se embarcan en la gira de la victoria, donde poco a poco se percataran de que una rebelión comienza a gestarse. Para frenar la sublevación y la esperanza que representa "la chica en llamas", el Presidente Snow organiza los 75 Juegos del Hambre anuales en los que los "trágicos amantes del Distrito 12" volverán a ser protagonistas.

Entre las grandes virtudes de la adaptación fílmica del texto de Suzanne Collins se encuentran los siguientes rasgos de identidad: el carisma de su actriz/protagonista -Jennifer Lawrence está fantástica-, sus principios ideológicos sobretodo en forma de sátira aparentemente inofensiva ( sus apuntes críticos al capitalismo son paradójicamente feroces y dan en el clavo). y su uso del triángulo amoroso como algo más que un elemento decorativo de la misma ( Josh Hutcherson como un "pagafantas" mas convincente que en la primera parte).

Pero además de eso, En llamas logra por fin solventar su mayor inconveniente: una claridad en su óptica que no diluya los objetivos de su planteamiento para su manufacturación en el mainstream hollywoodense. Eso se traduce en un cambio de director y de visión. La sutileza gana a la confusión que Gary Ross inyectó en la primera entrega con algunos planos tan memorables como efectivos (que no efectistas).

El director de Soy Leyenda, Francis Lawrence, es ahora el artesano y copia el estilo "crepuscular" o el de los últimos Harry Potter donde el silencio se manifestaba como rúbrica de una violencia retenida a punto de estallar. Pero por suerte, su material de partida tiene mucho más potencial que los libros de Stephanie Meyer y no sufre el desgaste del desenlace del mago de Hoghwarts. Además de eso, el film saca más partido de su iconografía reforzando su lado más camp y pulp mutando los peligros a que una prodigiosa Katniss y su equipo tendrán que hacer frente. Una odisea de gladiadores distópicos donde la franquicia hallará nuevos secundarios con fuerza como la neurótica Joanna o el vigilante jefe con los facciones de Philip Seymour Hoffman.

Eso sí, después de asistir a un tour de force digno del buen nombre de la saga, ese final mutilado con el que termina esta entrega nos devuelve a la realidad. ¿Es necesario contar esta historia de forma tan extensa sin sacrificar parte de su sustrato? Porque uno tiene ganas de ver como estalla ya todo. Y ahí está el verdadero problema (o no) de la saga: El enemigo no son ni los Tributos ni el Capitolio. Es el propio hype que despierta la saga. Así que veremos con este dilatado epílogo hace de esta revolución (se avecinan dos cintas más a modo de clausura). Si esta serie de películas se encontrarán más cerca de los palacios del séptimo arte o se quedará barriendo jardines como un emperador olvidado....Por ahora aprueba su entrada en el Olimpo después de realizar un gran combate en la arena. Veremos si el sinsajo sigue volando tan alto en el último acto.

NOTA. 7

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