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viernes, 24 de mayo de 2013

CRÍTICA: DEAD MAN DOWN

El bestseller de moda hace unos años no fue anglosajón, si no sueco y se llamo Milenium. Desgraciadamente, dicha saga no pudo ser concluida y quedó inacabada por el fallecimiento de su autor. Algo que no impidió que el cine sueco gracias al impulso social que conlleva la materia prima del film hallara un lugar en el mainstream internacional, retratando la misma cara de la sociedad actual que el arte popular plasma en la actualidad: La oscuridad sórdida, el sadomasoquismo de una sociedad enferma y mezquina; que en la figura de Lisbeth Salander alcanzó categoría de emblema de esa nueva corriente. Ahora, aposentados ya en Hollywood el director de una de las cintas de la saga basada en las historias de Steve Laarson (Niels Arden Oplev que firmó el primer ejemplar de la franquicia) y la primeriza (luego Rooney Mara lo intentó de nuevo en el reboot) Salander con los rasgos de Noomi Rapace se convierten en artesanos al servicio del cine comercial USA. Una, pone su perfil de chica maltratada por la vida al servicio de la etiqueta. El otro, la negrura de su cine. Sin embargo, el producto más allá de algunos hallazgos puntuales, no pasa ser un académico thriller de usar y tirar.

El relato del guionista J.H. Wyman empieza presentandónos a Victor (Colin Farrell) la mano derecha de Alphonse, un mafioso neoyorquino que vive bajo la amenaza de un asesino que está matando a todos los miembros de su banda. A su vez ,este hampón con el rostro del actor irlandés conoce a Beatrice (Noomi Rapace), una misteriosa francesa que vive en su mismo edificio y por la que empieza a sentirse atraído. Sin embargo, Victor descubrirá las verdaderas intenciones de su vecina...

Dead Man Down, es un noir mas plano de lo que le gustaría ser. Una historia de venganza semi - autómata con algunas aristas que hacen elevar el nivel péro anclado en una posición acomodaticia; que resultará algo incómoda para los espectadores exigentes. No obstante, para los que busquen una oscura ficción criminal trufada de un sentimentalismo e humor algo inusitado hallarán lo que buscan. Poco que objetar al elenco capitaneado por Collin Farrell. El actor de films como Escondidos en Brujas o Última Llamada cumple expediente y con él también la mencionada Rapace con su partenaire. Pero es muy díficil lucirse cuando la cinta no propone algo más que un envoltorio nórdico para la enésima radiografia de la hampa neoyorquina. Así pues, apariciones como la de Armand Assante, Isabelle Huppert, F. Murray Abraham o Dominic Cooper no consiguen hacer destacar mas el resultado final. Sin embargo, donde se heche mas en falta ese aspecto, sobretodo por la naturaleza de este tipo de ficciones es sobretodo en la contribución que hace el actor de Hustle & Flow para encarnar al villano principal: un Terrence Howard que no pasará la história por dar vida a un estereotipo. Y es que aquí ni las escenas de acción sorprenden ( bien insertadas eso si) porque aunque tiene ritmo y cierta tensión, se antojan desganadas y nada originales. Como el balance total de la propuesta.  Digno pero sin la mínima intención de dejar cierta huella. Lástima.

NOTA: 5



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