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viernes, 12 de julio de 2013

CRÍTICA: THE EAST

Sarah Moss (Brit Marling), es una agente que trabaja para una gran empresa de seguridad privada infilitrandóse en una organización eco-terrorista llamada The East. Los actos llevados a cabo por la célula, así como la justificación que sus miembros ofrecen sobre sus actos llevarán a Sarah a replantearse sus ideales...

El director del film, Zal Batbanglij, llega a Hollywood después de su debut en un largo en su país de origen  (Sound of My Voice) y emplea el género de intriga con abundantes toques de drama para poner en la palestra algunos dardos a nuestra sociedad, la cual se destruye así misma; erigida a través de la figura despóta de las grandes empresas. En el film vemos compañias farmacéuticas que ponen a la venta medicamentos, aún sabiendo que pueden resultar muy perjudiciales para la salud de los consumidores. Empresas que usan ríos de agua potable como vertederos de crudo, etc.

Una de las grandes bazas del film es lo poco tratado que es el tema del eco-terrorismo, lo que le da interés a la película. Además,el brainstorming que emplea Batbanglij en su segundo film está lleno de quilates y contiene lo mejor y lo peor de un director " casi primerizo". ¿Por qué digo esto? Pues aunque The East tiene muy buenas ideas, el film resulta bastante interesante pero, a veces su falta de cohesión y su arritmia en algunos pasajes, le hacen perder puntos para este humilde crítico. También su densidad argumental le pasa factura, despachando algunas subtramas de forma algo precipitada y que sus dos horas de metraje acaban resultando un corsé para que respire el relato que nos quieren contar. Además se siente más cómoda en la acción ( on momentos que beben del cine de Bourne) que en el drama (muy al estilo Homeland).

Pero lo que más sorprende del film es su extraña evolución. Que empieza con un thriller líquido al estilo Efectos Secundarios y acaba delirando en unas secuencias de lo mas freak donde retrata una disfuncional familia (o secta), donde los ecoterroristas curan heridas con pegamento o comen con camisa de fuerza. Y lo hacen liderados por Alexander Skarsgård; que aunque al principio parece el Eric de True Blood, que se ha quedado demasiado tiempo encerrado en el ataúd, acaba dando el pego como líder de este particular grupo verde.

Por cierto, si me preguntáis por los actores la secundaria roba escenas se llama Ellen Page. Cuando la trama le da cancha, el film alcanza su zenit. No puedo decir lo mismo de la protagonista y coguionista junto al director, Brit Marling. No sabemos si es ella o de su personaje, pero no acaba de transmitir todo la que su rol debería al espectador. Se nos antoja fría e inaccesible para conectar con un personaje que carga el peso dramático del film. Lástima. Pero lo que no da nada de lástima es ver una buena cinta de intriga con un tema poco explorado y apasionante en nuestras carteleras.

NOTA: 6,5




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