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domingo, 6 de julio de 2014

CRÍTICA: OPEN WINDOWS

Es difícil de encontrar palabras para definir una propuesta como esta. Y aun más, prácticamente imposible obviar todo el contexto de una cinta tan autoconsciente como esta del mundo de la industria cinematográfica actual. Así pues la mejor forma de entender Open Windows empieza por el backstage y termina por la valoración subjetiva de este cronista a la salida de la sala del cine; el cual simplemente quiere pasar 90 minutos de entretenimiento olvidando los posibles entresijos del mismo y valorando únicamente, el resultado en la pantalla. Pero tal y como he dicho, en Open Windows, es imposible.

Imposible porque, sobre todo desde los primeros minutos, Nacho Vigalondo lo deja claro: esto es un egotrip sobre él y sus amigos como si fuera un Ocean Eleven patrio, aunque resultados mucho más pretenciosos y  bajo mi prisma, absolutamente fallidos. Vigalondo sueña con hacer un cinta capaz de romper el lenguaje cinematográfico y encumbrar el explotation; con violencia, voyeaurismo sexual y rock and roll. Sin embargo, el libreto se pierde no sólo argumentalmente gracias a una jerga inteligible (sobre todo a partir del minuto 40) si no que estira su premisa porque su enfoque no funciona desde el momento en que empieza el show. Básicamente a partir del minuto 15, donde asistimos a una secuencia de acción vista desde diferentes puntos de vista a la vez. Y es aquí donde me doy cuenta que todo el montaje no va a funcionar al menos conmigo. ¿Porqué? Pues porqué el exceso de información, reduce la tensión bajo cero la misma, desconectandóme de todo lo que pasa en la pantalla ya sea un truco o no. En definitiva: lo que hubiera funcionado desde el punto de vista tradicional,  considero que no funciona para nada en el nuevo estilo del film. 

Pero a partir de ahí la cosa no mejora. Todo al contrario. El invento está destapado a las primeras de cambio y aunque cambie la cámara, la idea de múltiples ventanas apenas variará.  Tampoco la pantalla partida al estilo de la série 24 funciona. Porqué si se estira tanto el recurso hasta la extenuación como aquí ocurre, uno no puede focalizarse en nada ni de un punto de vista no ya emocional sino argumental. Sólamente hay la excepción de algunos minutos de cámara subjetiva. Sin embargo, estos nos recuerdan a la última versión de Maniac dónde el mismo Elijah Wood hacía otro slasher que el firmante preferia olvidar.

Y hablemos de lo que me parece un mal endemico que está afectando al género y que viene ser el talón de Aquil.les de esta troupe de directores que aunque considero de gran talento, desaprovechan su potencial: Los guiones; y  más concretamente, su concepción del " todo vale" como juego fílmico. Dicho peaje conlleva la suspensión de incredulidad a niveles estratosféricos. No es que la película haga concesiones. Si no que como ocurria con Grand Piano, lo reduce todo a una série de disparates que me alejan aun más del conflicto. Sin ir mas lejos... ¿Porqué algunos personajes acaban teniendo una estulticia tan descomunal, al servicio de la "trama"?  ¿Porqué me da la impresión que todo pasa por que sí, obviando cualquier desarrollo mínimamente lógico? Rara vez se justifica con éxito y si es con carisma al estilo de los producciones action hero, aún la estoy esperando.

Asi pues, nos encontramos con el abismo: Vigalondo navega 97 minutos durante esa peripecia sin encontrar NADA. El realizador nominado al óscar juega con traspasar el límite pero los daños colaterales son demasiado considerables. Ni un montaje elaborado para imprimir ritmo, ni sus puntos de giro constante enmascaran que las secuencias llena de capturas de pantallas irritantes y otros recursos pixelados sean un castillo de naipes tan aparatoso como hueco. Es como si Vigalondo hubiera inventado un esperanto llena de tantos errores que en vez de ser útil para entenderse, es para justamente lo contrario. Quizá ese goce barroco gustará a los incondicionales de la explotación cultural pero los que buscamos sobretodo propuestas de otro tipo seguiremos esperando que alguien innove con resultados mas óptimos y mas concordes con nuestra concepto del cine.

NOTA: 1

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