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miércoles, 13 de febrero de 2013

CRÍTICA: LA TRAMA



Un film para alquilar una noche, pasar un rato entretenido y olvidar el día siguiente. Donde Russell Crowe usará para pagar sus facturas y se divierte haciendo un rol similar a Red de Mentiras de Riddley Scott. Donde la pretendida sombra de Lumet es muy alargada. Así es " la trama"  ( Broken City) Pueril pero no desdeñable.
Después de abandonar la policía, Billy Taggart (Mark Wahlberg) trabaja como detective privado. Un día un candidato a alcalde (Russell Crowe) le encarga que investigue a su mujer porque cree que le puede estar siendo infiel. Inmediatamente después de confirmar esas sospechas, el amante de la esposa del político aparece fiambre...

¿Les suena de algo? Si, es previsible del primer al último minuto. Por suerte, esta interpretada con solvencia por Walhberg muy acompañado de un cast con Barry Pepper,  Jeffrey Wrigth, Kyle  Chandler y Catherine Zeta Jones, sin mencionar el mejor de todos, el actor de Gladiator antes citado porque en caso contrario hubiera acabado en la estanteria de un videoclub antes que en los cines.

No vamos a obviar que no aburre, que no es un espectáculo de pirotecnia vacía y que los momentos de acción están bien insertados en la historia y son consecuentes con el relato. Y que también tiene algunos momentos inspirados como una simpática crítica al cine independiente y los soliloquios del alcalde Nicholas Hosteler ante el protagonista  son un acierto. Sin embargo, también tiene también algún que otro momento flojo; sobretodo ese debate político tan mal llevado por parte de su director; un Allen Hughes en su primer trabajo en solitario en la dirección (hasta ahora compartía la silla con su hermano Albert). De hecho, la parte política resulta un tanto postiza incluso con secuencias tan solventes como el momento en que los secundarios se adueñan de la función para oxigenar la narración pero que se presumen forzadas.

Incluso la mejor baza del film se antoja falta de substáncia: los personajes. Si, es cierto que estos tienen una progresión consecuente pero resultan estereotipados y su resolución tampoco ayuda de redimirlos por parte del espectador. Aunque hay que reconocer que el final es un tanto atípico, incluso su desenlace me parece carente de la fuerza e intensidad para darle un broche plenamente satisfactorio al relato. Se nota que el libreto también es obra del debutante Brian Tucker, que comete los errores típicos del principiante y siguiendo demasiado a rajatabla los cánones ya establecidos por el género.

La Trama ( con una traducción libre del título muy mal escogida) se quiere inspirar en las intrigas de los años 70  aunque seguramente también bebe de la novela negra, donde un detective en un caso de medio pelo acaba descubriendo un pastel mucho más grande. Pero lo que consigo es ser un enésimo reciclaje sin ningún aporte para la posteridad. Un ortodoxo producto sin pena ni gloria. No es mala, es del montón. De ahí el aprobado raspado. Ni más, ni menos.




 NOTA: 5

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