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sábado, 13 de abril de 2013

CRÍTICA: TIPOS LEGALES

El cine de los 80 y sobretodo de los 90 convirtió la industria del cine en carne de adolescentes. Las nuevas generaciones nacieron bajo la opulencia y podían acudir al cine en masa, en busca de experiencias excitantes con montañas rusas de efectos especiales y aventuras maravillosas. Sin embargo, el sector se olvidó del público mas veterano, olvidándose de un síntoma primordial de esa nueva sociedad del bienestar: la esperanza de vida también se había prolongado y el envejecimiento de la población era ya un hecho.

Ahora, con la crisis que hay, Hollywood intenta arrastrar a esa parte de la población que le dió la espalda con propuestas mainstream que es lo mejor que saben hacer ( o les resulta más fácil). Y mas, si se puede rescatar viejas glorias con fines puramente alimenticios (que no artísticos). Tipos Legales nace en esa tesistura. Y es hija de ella. Y su poco agraciada misión es reparar el interés de su público potencial: el público de los 70, el que creció con ese cine unplugged donde se retrataba los bajos fondos de la sociedad ;con música de la época que reflejaba la decadencia de un mundo cínico y oscuro. Un mundo no muy diferente del actual.

Y lo hace con el siguiente punto de partida: Val (Al Pacino) sale de la cárcel tras 28 años de condena. Doc (Christopher Walken), su mejor amigo, le espera a la salida para ir a ver a Hirsch (Alan Arkin), otro viejo compañero de fechorías. A pesar de la edad, los tres gángsteres deciden reactivar esa misma noche su vida de crímenes, drogas y sexo en una juerga al mas puro estilo " Resacón en las Vegas". Sin embargo, Doc tiene que hacer antes un trabajo urgente que le ha encargado el jefe de la banda: matar a su amigo Val.


El principal problema que le encuentro a este film es que...no hay nada original. El film del director de Beso en Manhatann, realiza un corta y pega de una brusquedad apática. El cine nos ha dado buenas muestras de cine autoreferencial y dónde se le quita hierro al paso de los años como Space cowboys de Clint Eastwood. Pero la película de Fisher Stevens no tiene ni la mitad de ingenio del Harry Calahan director. Como comedia sólo consiguió arrancarme un par de risas porque sinceramente, este film me dió mas pena que gracia. Mucha lástima es lo que sentí al ver (sobretodo) un Al Pacino deteriorado tanto física como interpretativamente. En mi opinión, el actor se ha convertido en una copia mala de si mismo y me cuesta discernir entre personaje y actor, como es el caso; algo que hace bastante complicado disfrutar de los gags que protagoniza donde pretende que nos ríamos de la degeneración de su persona. No soy nadie para decir lo que tiene que hacer el señor Al Pacino (ni nadie) con su carrera pero creo que  ahora mismo, el actor que ganó el óscar por Esencia de Mujer está caminando por una dirección equivocada. Y me transmite esa sensación en sus últimos trabajos.

Por su lado, Christopher Walken está mucho mejor y Arkin esta en su línea, pero desaprovechado por el libreto. Y todo esta tan visto por el espectador que sólo sorprende "relativamente" el último segmento del film donde la melancolía se adueña del relato y las miserias lucen mejor que ese burdo disfraz de comedia en la que hace gala durante el metraje. Es por eso que apruebo in extremis esta propuesta. Pero hay muy poco que rascar. Si una comedia no te hace gracia, es muy difícil disfrutar de ella. Ese fue mi caso. Lástima.


 NOTA: 5

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