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domingo, 2 de marzo de 2014

CRÍTICA: DALLAS BUYERS CLUB

Estamos ciegos. Las farmacéuticas no han venido a salvarnos la vida. Si no a convertirnos en yonkis de nuestras propias enfermedades hasta la muerte. Y con el único propósito de enriquecerse a nuestra costa. Da igual que estemos hablando de síndromes tan graves como el VIH. No hay escrúpulos porque todo vale para manipular el prójimo. Pero tranquilos, tenemos una alternativa a todo esto. Existe una especie de club solidario fundado por un tejano homófobo y un travesti con los rasgos de Jared Leto.  Y precisamente de esto es de lo que va este film.

El director Jean-Marc Vallée es el encargado de llevarnos a ese club de marginales (basada en hechos reales) que se agarran a la vida como un clavo ardiendo. Detrás de cuerpos como el del famélico protagonista, se esconde una irreverencia sana y vitalista con unos roles muy bien construidos que trasgreden el estereotipo. Como el del cantante de 30 seconds of Mars, que  realiza una candidatura que le ha valido el epíteto de favorito en los Óscars a mejor actor de reparto con todas las de la ley. Y en el caso de McConaughey...

...no hay palabras para describir lo que ha hecho este hombre un año.  Empezó avisando en Mud pero ha sido sobre todo en la serie de HBO, True Detective y sus 10 minutos de  robaplanos en el film de Scorsese donde se ha convertido en la" revelación" del año;  reafirmando la frase " Las lechuzas no son lo que parecen".  Este hombre que protagonizará el futuro blockbuster del verano: Interstellar de Christopher Nolan... Sin embargo, es éste. Este es su papel. Aquí, en esta especie de Breaking Bad (aunque más bien Breaking Good, en este caso), Californication tejano, Johnny Q y Philadelphia. Su Ron Woodroof, es un caramelo de personaje que no desaprovecha y como el film explota la trama de denuncia con esta amistad particular ya mencionada, el. Y el film se devora de forma instantánea.

 Por eso, me fastidia esa parte final. Incomprensiblemente floja. Un desenlace algo tosco y apresurado, indigno de la que estaba siendo una muy buena cinta; llena de humor, crudeza y tristeza, a partes iguales. El buen libreto de Craig Borten y Melisa Wallacks frena en seco poco antes de llegar a la meta y no encesta el último tiro con el que rubricar su mensaje y unas tramas que tenían una desarrollo si quizá no muy sorprendente si no de forma mas que solvente. Lástima, aunque tampoco arruina la función ni mucho menos.

 ¿Y por qué? Pues porque con el resto del metraje que transcurre con las imágenes de Yves Bélanger, ya te han vendido el voto. Así pues, una recomendación de este humilde cronista. Entren en la sala. Disfruten de 2 grandes actores/personajes, un mensaje pertinente y entren formar parte del Dallas Buyers Club. Serán bienvenidos.

NOTA: 7




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