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lunes, 16 de marzo de 2015

CRÍTICA: EL DESTINO DE JUPITER


Parece que corren buenos tiempos para la space opera. Amén de gozar de dos ejemplos tan fundacionales como Star Trek y Star Wars, que parecen tener mas buena salud que nunca (veremos en Navidad si eso se cumple con la última, pero apuesto que sí), la llegada de Guardianes de la Galaxia parece ser un relevo de altura. Pero nos falta ejemplos más diversos de esta modalidad, que en la literatura ha dado pie a mundos tan ricos interesantes y que en el cine, siguen esperando a que alguien encuentre el filón con audacia.

Y es que, a pesar de tener la tecnología necesaria para diseñar medieval punks espectaculares en el cine, el mundo del séptimo arte parece, actualmente, incapaz de crear fantasias especiales, en las que naves espaciales y caballeros de armadura congenien en un universo híbrido...con suficiente convicción. Sin ir mas lejos, Thor me parece, sin ser desdeñable, la franquicia marvelita más floja y bebe de muchos de los elementos que lo hace, salvando las distancias, con este El destino de Jupiter y que, para su fortuna acaba repitiendo su  principal defecto, aquí aún maximizado: Su artificiosidad formal y cierta vacuidad autoral.

Pero lo peor es que esto no es lo único malo del nuevo film de los Wachoswki. Y es una lástima porque no solo los directores de Matrix parecían los mas indicados para llevar la empresa a buen puerto. el film tiene una serie de elementos inspirados, lastrados por un film que se antoja "una sombra de lo que es y lo que pudo ser" demasiado díficil de obviar. Y es que, aunque no lo parezca, del mismo modo que hacen los Wachoswki con su cine, voy a ir a contracorriente y defender el film. Sí, es mucho menos de lo que podía ser, pero ante un panorama tan desolador para este subgénero es una nota de aire fresco y, en cierto modo, entretenido.

El film es muy dinámico, pero tan esquemático e intrascendente en su resultado intentando ideas irreconciliables que no cohesionan por culpa de un tapiz encorsetado. No sabemos si el universo de El destino de Jupíter está concebido para una trilogía y el estudio (harto de los sendos fracasos de Speed Racer y la incomprendida para un servidor, El Atlas de las Nubes) ha decidido hacer manufacturar el conjunto en un metraje de 2 horas o han sido los propios Wachoswki buscando el referente del serial clásico los que han construido el film en ese axioma. Pero se asfixia. Le falta metraje. No se puede hacer un Juego de Tronos futurista en 2 horas de película y hacer con ella una space opera autoconclusiva. Y lo peor: no se puede filmar las escenas de acción con tanta mecanicidad y exceso de artificiosidad en forma de CGI mal entendida. Es ahí donde los Wachoswki desaparecen.

Y en cambio, dejan su huella y funcionan cuando en las escenas má,s "marcianas" como el magnífico prólogo en clave "Eráse una vez" astronómico o el trámite burocrático a cargo de un autoreferencial Terry Gilliam, también cuerpo presente. También lo hacen con Mila Kunis, perfecta como Cenicienta Espacial, aunque el auténtico robaescenas es ese cowboy espacial con los rasgos de un excelente Sean Bean que, a pesar de estar desdibujado por el relato a medida que avanza el metraje, subvierte su rol a base de talento. Eso, es sin embargo, algo que el resto de los actores, amén de los citados, no llegan a hacer, sobretodo un sobreactuado Eddie Redmayne. Sí, creo que el actor de La Teoría del Todo aquí no esta nada bien. Y ese es otro de los escollos del que, sin embargo parece, la última oportunidad de los hermanos de hacer blockbusters.

Gafados de cara a taquilla desde Matrix, sería una lástima su ausencia en el mundo del entretenimiento a gran escala, ya que a pesar de su irregularidad fílmica, obras como la inicial Matrix o el film de culto El Atlas de las Nubes, los confirman como uno de los cineastas más interesantes de este siglo, junto al más exitoso, pero también desigual Luc Beeson: Genios capaces de las mixturas mas sorprendentes y, a veces, más sensacionales.

NOTA: 6



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