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viernes, 29 de marzo de 2013

CRÍTICA: POSESIÓN INFERNAL (2013)



Podríamos hacer una tesis sobre el gore. El porqué de la violencia extrema y que presunto gozo  saca el espectador de contemplar algo tan inmoral e inhumano de contemplar la mutilación y la desconstrucción de la anatomía humana como ejercicio de placer sádico.  En mayor o menor medida, el espectador tiene una tolerancia a esa violencia cinematográfica que aunque sabemos que es falsa, la asimilamos como algo placentero. Sin embargo, creo que ahora no no concierne este debate pero si hacernos ciertas preguntas antes de entrar a la sala y ver el remake de la ópera prima de Sam Raimi: la "Posesión Infernal" de Fede Álvarez.

Este no es film para todo el mundo. Su nivel de violencia es muy elevado pero está hecho con esa finalidad. Buscar al espectador que requiera ese nivel de brutalidad en la pantalla. Es un peaje que tienes que estar dispuesto a pagar. Seas o no, admirador del film original donde el futuro director de Spiderman y Oz desplegó su poderío visual en una orgía de destripamientos, mutilaciones que llamó la atención de la industria con su “Duel” particular ( El primer film de Spielberg hecho con poco dinero como el citado). Y dónde a diferencia de su predecesor intenta enfocar el mismo planteamiento a través de otra óptica y no se limita a realizar un ejercicio de caligrafía del film original. Fede Álvarez no oblida su referente el cual homenajea en su cinta pero hace su propia película. Y de manera más que correcta.

La factura del film es sólida. Fede sabe imprimir a las imágenes una plasticidad que se funde en la puesta en escena de forma sólida. También sabe estirar el chicle de forma adecuada, dosificando el nivel de intriga y violencia con un in crescendo que acaba en un desenlace desatado que hará las delicias de los aficionados al casquerío. Pero para ello, a diferencia de la versión primigenia, intenta darle sustrato a la entidad dramática de los personajes. Una buena idea si no fuera por la falta de carisma de los actores y sobretodos unos roles tan estereotipados y planos como los clichés propios del género.

“El freaky, la rubia tonta, la responsable, el guaperas buenazo”…sólo falta el graciosillo ( al cual se le echa de menos porque hay poco humor, aunque tiene sus momento inspirados).  A estas alturas, cuando realizas un ejercicio de estas características creo que puedes hacer 2 cosas: o te centras en la acción o intentas darle la vuelta a ese tópicos para hacerlo más creíbles al espectador. Eso ocurra de forma muy esporádica en el film. El argumento es mínimo, los personajes actúan forma ilógica y son tan buenos como un pedazo de pan. No cuela. De acuerdo, el melodrama sirve para oxigenar el relato y descansar al espectador de la tensión pero saben más a momentos de relleno que a otra cosa. Y mientras, la trama del film queda parcamente explicada. Por no hablar del final parece directamente que le han dado dos patadas a todo lo visto antes, en busca del impacto efectista. Lástima.

En definitiva, una buena película que entretiene (dura lo justo, 90 minutos) pero aún así a veces parece algo estirada. Se puede valorar de forma independiente a su original, puesto que tiene méritos propios pero se queda a medias de un gran film de género.  Eso sí, da lo que busca al espectador. Ya es mucho.

NOTA: 6

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