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lunes, 9 de septiembre de 2013

CRÍTICA: BEHIND THE CANDELABRA


Steven Soderbergh, el director que sorprendió en 1989 con su ópera prima “Sexo, mentiras y cintas de vídeo”, ganando la Palma de Oro en el Festival de Cannes, volvió al festival francés para dar un punto final (o aparte) su filmografía. Se llama Behind the Candelabra, según este cronista es una de sus mejores películas y contiene a un dúo protagonista de óscar de la talla de Matt Damon y Michael Douglas. Y sin embargo tanto en USA como en España, nunca llegará a salas.

Behind the candelabra es para mí, uno de los hits de la carrera de Soderbergh por muchas razones. Primero, por el libreto de Richard LaGravenese el cual adapta el libro autobiográfico del propio Thorson. En segundo, por la dirección en la que sabe sacar el máximo partido a la opulencia del mundo del show business y el trabajo de los actores. En tercero, el dúo protagonista así como los secundarios como Rob Lowe o la roba escenas nata Debbie Reynolds.

Y por último lugar, que estos ingredientes están empastados con ritmo, fluidez y sensibilidad a partes iguales; donde aparte de reflexionar sobre la vida y muerte de un amor hace una radiografía de una sociedad hipócrita y materialista. Quizá " el problema" es que muestra la homosexualidad con toda naturalidad como otro tipo de amor más como el que puede haber entre un hombre y una mujer o viceversa. Desgraciadamente, el puritanismo y las mentes cerradas siguen impidiendo que el cine ( y la sociedad) avance en su búsqueda de humanidad.

Pero dejemos esa cuestión aparte y disfrutemos de la que es una de las mejores peliculas del año. Con un Michael Douglas envuelto entre peluquines, lentejuelas y mirada anfibia no exento de ternura. Y con el mejor rol que ha interpretado Matt Damon en su carrera; donde su personaje, un huérfano de padres que acaba embelesado por el mundo de Liberace; acaba pecando la ingenuidad de esa muerta anunciada que la sutileza de la cámara de Soderbergh nos hace acompañar desde los primeros compases. Un desarollo lineal no exento  de emoción gracias a la progresión y la concatenación de secuencias tan inspiradas como la de la "máquina tragaperras" o las ácidas críticas al mundo de la cirugía estética.

Es eso junto a un final dónde se enfatiza la mirada nostálgica a través de los ojos del  fan hacia su ídolo (aunque se le haya roto las costuras por el camino). Porque la grandeza de la mente que vive, por y para el arte es tan eterna y contradictoria como el mundo de los artistas de antes, ahora y siempre. No se la pierdan.

NOTA: 9

1 comentario:

  1. Más que una película gay, que odio que las etiqueten así, es una muestra de una sociedad cerrada que aún no ha cambiado. La vi en HBO GO y es cómica y a la vez sensible. Es muy recomendable.

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