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sábado, 10 de enero de 2015

CRÍTICA: CORAZONES DE ACERO


A David Ayer solo le basta un minuto para marcar la esencia no sólo de su forma de ver las cosas si no
la de la forma que tiene de contarlas. El inicio mudo con el soldado montado a caballo llegando a un campo de batalla es toda una declaración a la platea. Del mismo modo que su policiaco es muy hijo de los 70 (incluso cuando usa iconos de los 80 como en Arnold Schwarzenegger en Sabotaje), su primer inclusión bélica también. Hija de cintas como "El puente de Remagen o de Uno Rojo: división de Choque, Corazones de Acero no sólo se convierte en la mejor cinta de David Ayer si no que en una de las mejores cintas bélicas de los últimos años. Y es que no sólo Ayer reproduce mecanismos añejos con gran virtuosismo si no que los lleva a su terreno, articulando una voz mas física que verbal.

Así pues, los discursos de Brad Pitt a su díscipulo Logan Lerman (el "ojo" del espectador) se resumen en frases simples tan contudente como las acciones que se desarrollan en pantalla y sus consecuencias. Un esquema similar al de, por ejemplo, Salvar al Soldado Ryan pero con un tono bien diferente. En Corazones de Acero no hay épica. Sólo pólvora, quemaduras, sangre, hierro y sobretodo un barro inhumano que lo inunda todo, incluso esos soldados, supervivientes del paisaje. La toma de conciencia de ese mundo no tiene coartadas intelectuales pero se antoja como una clarividencia atroz. Sin embargo, aunque el film prescinde de héroes, su retrato del pelotón protagonista tiene la complicidad del director y guionista Ayer jugando con su ambiguedad no sólo para beneficio de la historia si no para huir del estereotipo; en cuanto el film es, en realidad, una viril historieta de quiosco al estilo Hazañas Bélicas. Es por eso que la última película del actor y también productor Brad Pitt, es también es un entretenido film de acción sin descanso, una de "submarinos" en un tanque, y un film de personajes donde todos se lucen; sobretodo un excelente Brad Pitt y un magnífico Logan Lerman como el ingenuo Norman pero también con un gran y demencial Jon Bernthal, y unos quizá menos atinados pero igualmente notables Shia LaBeouf y Michael Peña.

Así pues, Ayer nos trae un film bélico tan aparentemente simple como complejo, tan adictivo com incómodo, reforzado por un nivel técnico en que destaca no sólo la visión sucio del director de fotografía Roman Vasyanov (que repite con Ayer tras "Sin Tregua") si no la banda sonora de Steven Price, que refuerza el sonido explosivo del Film. Pocas cosas que objetar, a excepción de algun leve apunte formal o de libreto, apenas borrones para un film cuya inscripción en el cine de género no le quita un ápice de qualité. Veremos si Ayer sigue este camino y mas cuando va a saltar en el mega blockbuster con un producto a la vez tan aparentemente afín como Suicide Squad, cuyas bases posmodernas pueden ser redescubiertas como en esta proeza fílmica de Shermans en combate.

NOTA: 8,5

domingo, 4 de agosto de 2013

CRÍTICA: GUERRA MUNDIAL Z


Creo que es honesto por mi parte, avisar de mi falta de identificación de la figura del zombie y del subgénero en particular. No sólo no le encuentro aliciente lúdico a la deshumanización del tejido adiposo si no que me escapa el fervor que sus aficionados procesan ante estas propuestas. No obstante, creo que eso no me desautoriza en dar mi opinión sobre el film. Cada uno tiene sus géneros más o menos afines a su persona así que sin más preámbulos vamos a desgranar los motivos por los cuales pienso...que Guerra Mundial Z es un blockbuster fallido.

Un producto con un punto de partida que al menos hay que agradecer que va al grano desde el minuto 1. La cinta empieza una mañana cuando un investigador retirado de la ONU, Gerry Lane se levanta para ir en coche con su familia como un día cualquiera hasta que una epidemia zombie convertirá de repente su vida y la de los suyos en una pesadilla.

Uno de los principales hándicaps es que un film de 200 millones de dólares debe llegar al máximo de espectadores. Y eso es muy complicado con la etiqueta R en la calificación. Solución: hacer una de zombies que no solo no cae en el gore si no que reduce al mínimo denominador el nivel de hemoglobina. Intentando aglutinar el público nuevo, WWZ perderá con este aspecto buena parte de sus seguidores. Pero hay mucho más que chirria en el conjunto.

Otro aspecto es el hecho de encargarle el proyecto a Marc Foster, un director artesano de prestigio pero que se muestra incómodo en facturar productos de este calibre (véase Quantum of Solace). Eso hace que este sea un film más se ha tejido entre el despacho de la productora y la dirección de primera unidad ( de hecho este fue despedido antes de terminar el rodaje; eliminando cualquier rasgo de personalidad fílmica que podría tener.

Y por último: el libreto. Dos horas largas tan espectaculares como huecas y vacías en tramas y situaciones. Con personajes tan planos, arquetípicos y manidos que ni Brad Pitt, la única estrella del reparto, puede neutralizar a base de carisma. Sólo un descarado y paródico momento final salva esta Guerra Mundial Z como entretenimiento veraniego. Por lo demás, el pop corn movie con el que más se ha aburrido este crítico en una sala de cine este verano. Quizá ustedes entren más en la propuesta pero en mi caso, factores como su mecanicidad, sus subrayados absurdos y una tendencia al melodrama mas azucarado me impidieron disfrutar de la propuesta. Desconozco que tiene esta cinta del texto de Max Brooks. Solo sé que aquí hay muchos zombies y un Brad Pitt en plan american hero. Pero como cinta a mi no me ha convencido.

NOTA: 1