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sábado, 8 de junio de 2013

CRÍTICA: EL MENSAJERO



Para un film me interese no solo me tiene que contar una historia interesante. También me la tienen que contar de forma interesante. Al menos según este criterio de este humilde crítico que siempre intenta explicar las cosas desde su prisma y evitando sentar cátedra. No sé si siempre lo consigue pero la intención está para lo bueno y para lo malo. En el caso de "El mensajero" (Snitch) estamos ante el segundo caso. Ha sido uno de los films que mas me han aburrido este año. 

El punto de partida es muy simple. Un padre (Johnson) recibe un duro golpe cuando condenan a su hijo adolescente a una pena de treinta años de cárcel por un delito relacionado con el narcotráfico. Para conseguir que reduzcan su condena, intenta ponerse en contacto con un importante traficante.

Snitch opta por centrarse en el drama familiar en lugar de la acción habitual de este tipo de productos. Algo digno de alabar si no fuera porque los recursos dramáticos usados son de un nivel muy bajo: actores pobres, diálogos conformados por clichés, dirección actoral y técnica  muy esquemática; dejando una sensación de deja vú que deriva hacia la artificialidad y la incredulidad. 

Además,el film intenta poner en la palestra cierta crítica a la legislación norteamericana pero su trasfondo políticamente correcto y su descuidada exposición del problema a lo largo del film convierte el asunto en un leitmotiv puramente ocasional.

Tampoco las escasas escenas de acción hacen subir el barómetro del film: Pobres, falsamente aparatosas y filmadas con una de las cámaras en mano más desafortunadas que recuerdo. Sorprende aún mas ese aspecto ya que el realizador del film, Ric Roman Waugh, es un stunt reciclado en cineasta. 

Del elenco tampoco rescato nada. Solo un nombre: Susan Sarandon, que en su enésimo rol secundario cumple con una profesionalidad intachable (y en menor medida, Barry Pepper). Pero ambos están desaprovechados por que lógicamente el reparto lo monopoliza The Rock, que interpreta a un normal e inofensivo padre de familia con quilos y quilos de músculo. Algo que no cuadra para nada.
En fin, un despropósito que no funciona como drama. Ni como film de acción y nulo en cuanto a elementos cómicos. ¿Que aliciente tiene el film aparte de ver en 3 escenas a Sarandon que cumple su pobre rol sin mas? Yo no se lo encuentro. Espero que ustedes si lo hagan si es que deciden verla. 

NOTA: 1

lunes, 18 de marzo de 2013

CRÍTICA: UNA BALA EN LA CABEZA



Ha vuelto Walter Hill. Ha vuelto Stallone. Y con ellos, el cine de acción de los 80. Esto no es un ejercicio de caligrafía  mas o menos inspirada de los elementos que hicieron resurgir el género de acción en la era Reagan. Es la continuación de esos elementos que llenan la pantalla con sus tópicos péro una soltura, ingenio y personalidad apabullante. Propio de los viejos rockeros vikingos como el señor Stallone. Un buen riff de guitarra con balas, sexo, sangre y frases lapidarias.
La premisa sigue los cánones de las histórias de venganza. Tras su último trabajo, Jimmy Bobo (Sylvester Stallone), un implacable asesino a sueldo de Nueva Orleáns, sufre un ataque inesperado por parte de Keegan (Jason Momoa), que elimina sin contemplaciones a su compañero (Jon Seda). Con ansias de venganza Jimmy se ve obligado a colaborar con Taylor Kwon (Sung Kan), un detective de la policía poco partidario de los métodos expeditivos. Sus métodos colisionarán en este buddy movie de aspecto rudo y sucio.
 
Sólo hay una forma de afrontar esta cinta. Entrar en su juego. Si no les gusta ese tipo de cine adulto, no vayan al cine. Pero si les gusta, se lo pasarán muy bien y este humilde cronista se la recomienda. Porque los ingredientes están plasmados con gran solidez. Un ajustado Stallone en su rol de siempre y rodeado de secundarios como Jason Momoa en plan némesis así como Adewale Akinnuoye-Agbaje ( el señor Eko de Lost) o Christian Slater cuya carrera no saldrá a flote con su participación  en el film, pues su misión es defender un papel muy secundario para el antaño estrella de Sunset Boulevard.

Walter Hill, director de grandes obras del cine de acción en la década de los 80 como "Danko,Calor Rojo" sabe reinventar lugares comunes para que el ejercicio algo mas que un ejercicio de déja vu y tiene entidad propia. Sabe imprimirle ritmo. Sabe llevar las viñetas de la pluma de Alexis Nolent, la contundencia necesaria en el guión firmado Alessandro Camon. Con una puesta en escena rocosa, de claridad expositiva y sin dulcificar. Y que las líneas cínicas e inspiradas de los personajes suenen igual que los disparos en la cinta. Definitivamente, sabe como explotar las cualidades de ese tipo de película para huir de la mecanicidad que adolece en género en demasiadas ocasiones.
 

Con una neblina pantanosa lleno de balazos secos como sus escenas de lucha; capaz de romperte los huesos con cada golpe. Con un aroma a bourbon y fatalismo noir condensado en sólo 90 minutos. Una bala en la cabeza no engaña a nadie. Hora y media de cine de evasión de instintos primarios. A mí me gusta ese cine y me ha encantado. ¿Que se le va a hacer?

NOTA: 8