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lunes, 14 de septiembre de 2015

CRÍTICA: DEL REVÉS


Lo han vuelto hacer. El equipo del Estudio Pixar ha vuelto a dar clave con una historia y unos personajes originales dando cien mil patadas al cine de carne y hueso, que se muestra generalmente incapaz de mostrar creatividad y obsesionado en el reciclaje de antigüedades (sobre todo si hablamos del mainstream). Y lo hacen con una historia que bien podría dar por una nueva saga Toy Story, pero sin que eso signifique que el film tenga un final abierto si no por las múltiples posibilidades de su punto de partida.

Y es que Inside Out (o Del Revés, inexplicable título en castellano) es un tren de creatividad que, sin embargo, nunca se sale de la vía en la que viaja a través de la hora y media que dura. ¿Cómo es eso? Pues, sencillamente, porque conoce y sigue con tanta fidelidad los recursos narrativos del relato, que sabe que la única forma de ir al grano es en línea recta, sin que eso suponga una pérdida de su talento innato. Sí, amigos. Pixar vuelve a hacer fácil lo difícil. Como en sus grandes obras magnas.
Y esa línea recta del relato nos cuenta la historia de Riley, una niña que se muda de Minnesota a San Francisco, creando una crisis personal en la niña que hará que el status quo de la chica se desmorone y sus sentimientos más primarios se vean inmersos en una peligrosa aventura. Sin embargo, Riley no es realmente la protagonista del film. Sino que lo son los sentimientos que habitan en ella: Alegría, Tristeza, Miedo, Asco e Ira.

Inside Out personaliza los sentimientos en personajes usando a estereotipos sacados de la versión Usa de The Office o Parks of Recreation, y le va como anillo al dedo, ya que en el mundo de Inside Out estos perfiles tienen vida y sello propio. Todos son geniales pero he de confesar que mi preferido está en aquel que representa el corazón del film: Se llama Tristeza y es adorable. Gracias a este film, entenderemos mucho mejor este personaje, aparentemente tan “incómodo” e innecesario.  Del mismo modo, durante el metraje de la última cinta del director de Up, realizaremos un recorrido por el cerebro humano da pie a delirantes pasajes, algunos de ellos tan a contracorriente que sorprenderán.  Un viaje que, si bien nos hará reír también nos puede hacer llorar e incluso pensar.

Y es que Inside Out si bien está hecho para los niños y ellos la disfrutarán, serán los mayores los que realmente podrán apreciar toda la complejidad que la aparente simpleza del film esconde bajo la sutilidad. En definitiva, una cinta para los más pequeños y no tanto, porque muy seguramente, hasta que estos sean mayores no entenderán la cuota tan colosal que alcanza la nueva cinta de Pete Docter. Porque las cosas como son, amigos. Esto es cine y lo demás, son tonterías. Y también esto es la vida,  y además, de una forma en la que hoy en día casi nadie es capaz de contar.

NOTA: 9

PD. El cortometraje que precede al film es otro cantar. El único de la historia de Pixar que no me ha gustado nada. Eso sí, "doblaje" en esta ocasión pueda haber hecho mella. En el largometraje no.


CRÍTICA: RICKI

Jonathan Demme ha tenido una larga carrera donde ha tocado todos los palos. Sin embargo, atrás quedan los 90 en donde brilló en el thriller y en el melodrama con "El silencio de los corderos" y en Philadelphia. En esta nueva ocasión, Demme nos proporciona una dramedia al servicio de Meryl Streep con algunos aspectos destacables como la propia actriz y el resto del cast. Pero lo hace al servicio de un libreto mas voluntarioso que inspirado por parte de diablo Cody, lejos de la agudeza que mostró en su oscarizada Juno.

Ricki es una guitarrista que lo abandonó todo para alcanzar su sueño de convertirse en una rock star. Lo consigue a su modo, haciendo covers en un pub . Su ex marido Pete le pide que viaje hasta Chicago para visitar a Julie, la hija de ambos, pues se está divorciando y necesita apoyo.

La actriz ganadora de tres Oscar se convierte en Ricky y su implicación es de estatuilla. Aprendió a tocar y a cantar como un autentica cantante de rock y, encima en la cinta, actúa en directo, proporcionando auténticos videoclips que suenan muy bien. El problema es que a veces da la impresión que alguno de esos momentos está de más en la narración, porque respecto a eso, no termina de explorar ninguno de los filones.

Porque en cuando la película parece encontrar en sus bazas en la química entre Streep, Kevin Kline y una lacónica Mamie Gummer (la hija de la actriz en la vida real) empieza a explotar otros derroteros que no parecen llevarla a ningún sitio. El final, lo hallo tan facilón como efectivo y considero que revela un conservadurismo que el film intenta criticar pero sin excesivo acierto.

Porque pienso que drama y comedia nunca acaban de casar en este film, con un sentido del humor diluido y que rara vez deja sacar su ironía latente. Mientras, Demme le da empaque a la propuesta, pero no veo mas allá de algunos videoclips amenos e fugaces momentos de drama o comedia genuinos. No obstante, quien busque un drama ligero este verano con buenas interpretaciones y algun momento emocionante, lo pueden encontrar en este Ricki.

NOTA: 5

CRÍTICA: MR HOLMES

Desde que Arthur Conan Doyle lo creó en el siglo XIX, Sherlock Holmes ha sido fruto de revisitaciones más o menos fieles o "infieles" a su origen literario en la cultura popular. En lo audiovisual, tanto Basil Rathbone o Peter Cushing  en el cine y en televisión Jeremy Brett o Benedict Cumberbatch han dado su versión del detective de Baker Street. En teatro, no pocas veces se ha adaptado novelas como el perro del Baskerville al escenario o directamente se ha creado una nueva aventurera con el elemental investigador. Así mismo, en la propia literatura, otros autores tan dispares como John Gardner o Enrique Jardiel Poncela han recogido el testigo de forma apócrifa lanzada por el escritor de El mundo perdido.

Mitch Cullin es otro de esos autores y de su novela, Mr Holmes, se ha erguido esta revisitación del detective más famoso del mundo en el que se redefine el mito. Bill Condon es el director de un proyecto que da su propia visión del rol, para hacer una reflexión sobre ficción, realidad y el paso del tiempo.

Mr Holmes no es el film típico de Sherlock Holmes. No es un film de acción, ni tampoco de intriga, aunque tiene sus momentos. Es un drama sobre la vejez interpretado por un Holmes al final del camino. La acción central nos presenta a Sherlock retirado de Baker Street, sin Watson, que valga y que se dedica a cuidar abejas mientras su memoria y su capacidad intelectual empiezan a deteriorarse. A su vez, las dañadas facultades de Sherlock nos transportan a dos momentos del pasado. Uno es un atípico caso de infidelidad en su Londres natal. El otro, un viaje post-Hiroshima donde Holmes descubrirá los misterios de un Japón marcado por la tragedia.

Bill Condon dirige con mano de hierro las piezas de un rompecabezas con precisión. Lo hace con un ritmo pausado pero firme, manteniendo siempre el interés y con una imagen cuidada y elegante que ayuda a dar forma a una historia clásica, como las de siempre. Y con el espíritu fordiano corriendo por sus venas...

A su vez, Condon no está solo. Su film no sería lo mismo si no en el actor por el que se alza toda la propuesta: Ian Mckellen. El actor es completamente creíble como un Sherlock añejo, tanto en su senectud como su sensatez. Animal de teatro y cine, sir Ian Mckellen da una interpretación llena de matices y nos da el que sea probablemente el Holmes más humano que se recuerda. Además, el Gandalf de Peter Jackson se encuentra arropado de algunos grandes actores como Hiroyuki Sanada, Laura Linney o un joven y prometedor Milo Parker.

En definitiva, una joya para ver otra versión del detective. Como La vida privada de Billy Wilder, pero en otro registro diferente, reescribiendo con audacia el mito mientras que casi sin darte cuenta, Mckellen y compañía, te introducen en una historia tan universal, interesante o pertinente como la de este Mr Holmes.

NOTA: 8

CRÍTICA: ANT-MAN

Ya sea la historia de un millonario que se pone una armadura robótica, la de un súper soldado alterado genéticamente o al de un dios nórdico con licencia para martillear, las películas sobre personajes Marvel propiedad de Disney Studios cumplen una misma función desde Iron Man: Crear la macro-saga cinematográfica más grande de la historia. Y para ello, aunque cada rol y film tenga su propia personalidad, todas tienen que tener un patrón establecido y nunca se desvían de él. Guardianes de la Galaxia se desviaba un poco al hacer un film deliberadamente retro con un toque gamberro dentro de la fantasía superheroica multitarget del mundo Marvel en el cine.

Ant-Man parece seguir en su misma línea, pero luego vemos que no es tanto como podría haberlo sido. Más aún sabiendo que al final se acabó cediendo la dirección a un artesano como Peyton Reed y no un autor en las sombras como Edgar Wright, que es la forma cómo se han forjado los grandes autores del mainstream desde los inicios del celuloide. Y sin embargo, Ant-Man es un divertido pasatiempo con un punto excéntrico y diferente que hará las delicias no sólo de los aficionados a los superhéroes marvelitas, sino de los fans de las heist-com o de la ciencia ficción de serie B de los años 50 o 60. ¿Alguien dijo El increíble hombre menguante"?

Ant-Man tiene sus altibajos, pero siempre es una película competente y, a veces, hasta brillante. Sin duda, lo mejor es el primer acto donde después de un prólogo inusitado en los films marvelitas, nos presenta a un héroe con los rasgos de un tipo corriente: Un padre divorciado, recién salido de la cárcel y que no encuentra trabajo, ya que la únicas personas que lo aceptan son sus ex-compañeros de fechorías y su hija pequeña a la que adora. Un drama que Paul Rudd interpreta con convicción y que parece sacada de una comedia familiar al más puro estilo USA. Sin duda, Scott Lang es uno de los alter ego más carismáticos del mundo de Shield y los Vengadores.

A su lado, tenemos además a un recuperado Michael Douglas. El actor ganador de un Oscar por Wall Street vuelve a la gran pantalla para llevar la mayor parte emocional del film junto a Evangeline Lily, la Kate de la mítica Lost. Los tres son los encargados de solventar la papeleta en el segmento central y el más típico: El entrenamiento de Lang para convertirse en Ant-Man. Lo hacen con nota, puesto que existe una gran química entre el trío protagonista de este libreto que aparte del mencionado Edgar Wright, también lo firma Joe Cornish, Adam McKay (responsable de  varias de las comedias de Will Ferrell) y el propio Paul Rudd.

El último acto también se escapa un tanto de la recta final de los films Marvelitas al uso. En él, hay escenas cómicas insertadas con gran habilidad, amén de algunas escenas interesantes que seguramente darán mucho que hablar en el futuro de Marvel. Quizá lo más flojo en ese sentido sea un Corey Stoll, villano correcto pero anodino que se olvida al terminar los títulos de créditos. Y si, secuencias post- film no faltan. Así que los fans les tocará quedarse.

En definitiva, una divertida cinta marvelita (ojo también a un inspirado Michel Peña) que no solo es otra pieza en la colección. Si, quizá Ant-Man sea un film "menor" dentro de las cintas Marvel, pero como el propio Lang cuando se enfunda el traje, "es pequeña pero...matona". ¡No os la perdáis!

NOTA: 7

ENTREVISTA A ROMAIN DURIS: "TENÍA MUCHAS GANAS DE INTERPRETAR A UNA MUJER"

¿Quién le iba a decir a este hijo de un padre arquitecto y una madre ingeniera, amante de la música y la pintura que acabaría siendo uno de los galanes del cine francés por excelencia? Pero en su juventud, Romain Duris no tenía muy claro quien sería. Dejó la carrera de artes aplicadas en la Universidad para dedicarse a la pintura, pero tampoco eso le duró mucho, como tampoco su rol de batería en un grupo de jazz-funk-rap. Fue Cédric Klapisch, quien a la salida de  un casting le convenció que probara eso de ser actor y lo involucró en sus próximos trabajos. Después de eso, el actor parisino Romain Duris se ha convertido en más que una realidad. Se ha labrado una de las trayectorias mas sólidas de Francia. Su papel en el film de Klapisch, Una casa de locos, lo catapultaría a una fama que ha ido consolidando en films como Arsène Lupin, Las muñecas rusas, Populaire o La Espuma de los días.

Pero ahora, Duris afronta un nuevo reto en su carrera. Su primera colaboración con uno de los maestros actuales del cine francés: François Ozon. En esta ocasión, Duris encarna un papel arriesgado en una comedia llamada Una nueva amiga, que llega a los cines españoles este viernes 15 de mayo.

Si queréis saber más de este film, los seguidores de FacesontheBox estáis de suerte. En San Sebastián, amén de poder visualizar el film, pudimos entrevistar a las dos piedras angulares del proyecto, dos de las figuras más importantes del cine francés actual: El directot François Ozon y el propio Roman Duris. Con la entrevista al actor de Le Divorce empezamos este especial sobre el film que llega a nuestros cines, gracias a Golem Distribución.

Romain Duris transmite serenidad. Parece que las horas de junkets no le afectan. Quizá sabe que, gracias a una de las entrevistas que realizó en su día, está aquí presentando esta cinta. Pero no adelantemos nada. Porque en 3, 2 ,1…él responderá todo acerca de Una nueva amiga.

**Spoiler Alert: Os avisamos que esta entrevista puede revelar algún dato relevante acerca del propio film y de sus personajes. Así que si queréis, podéis ver primero la película y luego adentraros en el contenido de la misma.



 ADIÓS AL GALÁN

"Tenía muchas ganas de interpretar el papel de una mujer. Y François Ozon debió leerlo en alguna revista porque él ya lo sabía. Así que en el momento en que me propuso interpretar este papel, en el cual debía de realizar una transformación radical física, como ya tenía muchas ganas desde antes, le dije inmediatamente que sí. Curiosamente, me di cuenta que muchas de las notas que utilizaba para interpretar personajes viriles como en otras de mis películas, eran exactamente las mismas que el de esta ocasión. Sí, eran las mismas teclas. Sólo que esas mismas teclas había que pulsarlas de forma diferente para obtener el sentimiento femenino"

HUYENDO DE LA PARODIA

"Desde el principio trabajé con un bailarina que fue quien me ayudó en caer en la caricatura o de hacer cosas que no resultaran ridículas. Es cierto que al principio del film, los gestos podrían ser más exagerados. Pero aun así, me di cuenta que si los gestos que hacían no eran encarnados -es decir, que surgieran desde dentro- sí que caerían en la parodia, en la caricatura o simplemente en algo exagerado. Por eso, desde el inicio, al trabajar con ella, me di cuenta cuando era demasiado. Así pues, a partir de ahí lo fuimos limando todo hasta el resultado final".

VERACIDAD

"Lo que sobre todo tiene que haber es autenticidad en el personaje. A partir del momento en que tú tienes confianza y tienes el deseo de convertirte en una mujer, todo sale".

RELACIÓN CON CLAIRE

"Mi relación con el personaje de Claire fue bastante natural y espontánea. Desde el primer momento nos dimos cuenta que con la actriz que interpreta Claire, Anaïs Demoustier, teníamos una conexión muy sencilla entre ambos. Desde el inicio del rodaje, nos hablamos y nos escuchamos. Porque desde el principio del largometraje, los personajes se complementan en muchos casos. Así que eso fue muy importante. Y además de eso, las situaciones presentadas en el guión eran muy claras y eso también facilitó las cosas".

**HISTORIA DE AMOR ATÍPICA

"Siempre pienso que esto es una historia de amor, pero bastante peculiar. Uno empieza desde cero. Aunque ella sí tiene una relación que tiene una correlación con la que ellos dos comparten. Pero es sobre todo una historia de amor que se empieza en secreto y se construye a partir de ese secreto. Y dicho secreto suscita al deseo. Es similar a una historia de amor entre dos amantes. Y este es el primer elemento que origina lo que luego va a venir".


lunes, 16 de marzo de 2015

CRÍTICA: EN TERCERA PERSONA

Paul Haggis me parece un gran guionista...cuando trabaja para otros. Su toque en Casino Royale le proporcionaba las mejores réplicas al Bond encarnado por Daniel Craig, así como son notorios algunos de los trabajos más celebrados para Clint Eastwood, como Million Dollar Baby o Cartas de Iwo Jima. Pero cuando el canadiense firma sus historias y se coloca detrás de la cámara, no me convence.

Ya no lo hizo con su Crash, que me parece uno de los films más fallidos que ha ganado un Oscar, tanto que hasta el propio autor declaró que ni él entendió tal fenómeno. Y con su vuelta al mundo de las historias cruzadas, vuelvo a quedarme casi sin asideros para defender su trabajo. Miento: Hay diálogos, escenas, actuaciones, que considero casi memorables. ¿Entonces porque este En tercera persona no funciona? Por el intento ensimismado de Haggis de ahogar el conjunto con una trascendencia tan barroca como de cartón piedra.

¿De qué va esta película? Eso es lo que se pregunta uno mientras ve el film con varias historias que funcionan más como situaciones que como argumentos porque no tienen arcos narrativos sólidos. Y es que una vez hemos realizado la asimilación de sus universos, el film sólo funciona a ráfagas a pesar de la entrega de sus intérpretes sobretodo por la desbordante química de Liam Neeson y Olivia Wilde.

El problema no es que Haggis no tiene material para hacer 5 cortometrajes /medio metrajes y hace de una de un metraje abultado por lo que "cuenta", sino que su estrategia consiste en una mascarada: El experimento radica en disfrazar el film en un entramado tan rocambolesco como tramposo. Al final, Haggis intenta "atarlo" todo, destruyendo el relato con un juego de espejos irrisorio tan insostenible como indescifrable.

 No es que Haggis haya querido rebatir las expectativas del espectador como un "supuesto" camino de migas de pan enterrado bajo el metraje, es que el film se salta las normas una vez más del pacto tácito entre espectador-autor al diseminar un mapa filosófico de forma tan burda como su concepción. Una mapa que parece que tiene un nombre que al menos, para el cine, (obviaremos el tema teológico) no ha tenido resultados fructíferos artísticos: Cienciología.

Eso por no hablar de la cantidad de tiempos muertos del film, aún cuando éste se centra en las dos más a priori mas apacibles: La del escritor Liam Neeson y la de un Adrian Brody sumergido en una especie de comedia de ambiente neorrealista italiano. Pero eso es antes que el film caiga en una melancolía (que calificaría de vacua vanidad) que impregna todo el metraje y reduce por colapso todas los ingredientes que lo podían hacer atractivo al espectador. Está claro que Haggis ha jugado con los mecanismos de la narración pero el resultado de sus experimentos es, al menos para este servidor, un sin sentido. Y es una lástima.

Porque creo que en algún lugar aquí había una buena película y la cirugía que ha llevado a cabo el artífice de Crash, ha terminado con ella. Lo bueno, que formalmente el realizador ha mejorado. Y que la próxima sea "mejor", aunque su filmografía en solitario, particularmente me da por el momento pocas esperanzas a, como alude una de las temáticas del film y que podría ejercer de paradoja hipertextual del mismo: En "confiar" en su cine como "auteur".

NOTA: 4

CRÍTICA: SAMBA

Samba es una buena película. Su metraje pasa en un suspiro, los directores Éric Toledano y Olivier Nakache dejan respirar a los actores en estado de gracia y hace que la interesante historia fluya natural y dramática, pero también por momentos divertida, sin caer en la maldad ni tampoco en la artificio. Pero no, no es Intocable. Y es que aunque es injusto valorar una cinta por la calidad de la anterior de sus responsables, en este caso creo que el resultado es más discreto, pero como he dicho del todo menos desdeñable.

Se trata de una cinta que en tono de comedia dramática (o romántica, ya que está vertebrada en una historia de amor aparentemente imposible), que nos plantea la situación de la inmigración ilegal en Francia a través de los ojos de Samba, encarnado por un gran Omar Sy. Así pues repiten directores y protagonista en una historia que amén de repetir ciertos esquemas de su propuesta anterior se arriesgan por tener ente propio hasta aumentar la dosis de drama y huir del estereotipo o la repetición el rol de Omar, aquí un personaje más introvertido y corriente que el de la film previo de Toledano y Nakache.

El resultado da fe que los cineastas saben llevar el tono a lo largo del film, con una veracidad en la puesta en escena exenta de hipertrofia formal y verbal. Algo que es de agradecer ya que ante intelectuales que creen que representan a la clase obrera con su cine cuando solo se representan a sí mismos, sí podemos decir que el cine de estos cineastas  es mucho más afín a su target y con la honestidad necesaria para este tipo de productos.

Samba la película, sí seria la película que los "Sambas" reales irián a ver y es mucho más probable que se sientan identificados con esa forma de representar su mundo que con la de otros axiomas, que con todo el respecto, creo que caen en saco roto. Es por eso que me resulta algo agrio el desenlace de Samba, quizá el punto mas flaco ante una historia de final complicado dentro de los mecanismos de la feel good movie en los que se mueve. No pasa nada. Ahí esta la pareja atípica de Charlotte Gainsbourg y Omar Sy con una tensión sexual no resuelta muy bien urdida desde el momento en que ella (Servicios Sociales) y Samba (Senegalés sin permiso de trabajo) se ven por primera vez. y, como en toda comedia romántica clásica que se precie, no faltan Tahar Rahim e Izïa Higelin, los secundarios alcahuetes en cada polo del film que amenizan la función y quitan hierro al film.

Una cinta con gags tan inspirados como el momento Coca Cola Light de los limpiacristales, sin duda lo más memorable de un film que nos habla de un mundo tristemente e injustamente divido por ciudadanos de primera o de segunda. Porque todos somos iguales y eso es una de las cosas que nos recuerda con convicción y  una honestidad muy poco común, Samba de Éric Toledano y Olivier Nakache.

NOTA: 7

domingo, 25 de enero de 2015

CRÍTICA: LA TEORIA DEL TODO

Muy a su pesar, la figura de Stephen Hawking, amén de sus hallazgos científicos tan complejos por forma como poco mundanos, siempre ha sido un ejemplo de superación vital.  El hecho de que este físico se haya convertido en la eminencia que es en su materia, a pesar de su enfermedad, le da un valor añadido a la figura, de cara sobre todo a los que somos unos negados en el tema. Es por eso que este biopic está mucho más pensado para el público general que en los aficionados a la materia. Sobre todo porque el film está más bien enfocado en tercera persona que en primera como la mayoría de los biopics.”No en vano, "La teoría del todo" está basada en una novela autobiográfica de Jane Hawking acerca de su enamoramiento y convivencia con el “descubridor” de los agujeros negros; y así su visión es más popular que científica ya que vemos a Hawking a través de los ojos de ella y no de él, como suele ser habitual. 

Sin embargo, el film tampoco reduce a la ciencia a un mero macguffin, si no que la confiere su parcela de protagonismo, al conformar la pareja como un ente para luego ir desmantelando sus perspectivas en seres individuales y ofrecer una versión más contrastada del conjunto. El resultado es, en esencia, un melodrama romántico y una historia de superación "real" donde también convergen elementos de debates tan universales como la confrontación ciencia y fe, que ponen de manifiesto la necesidad humana de entender lo que le rodea de formas muy diferentes. Es justamente ese carácter atemporal, una de las claves del magnetismo de este film juntamente con el excelente dúo actoral en el que se erige la película, lo que la convierte en una cinta realmente mágica.

 Y es que aunque es innegable que "La Teoría del Todo"  nos ofrece una versión deliberadamente edulcorada de lo sucedido, (Como se pone en manifiesto sobretodo en los momentos más comprometidos del guión) , su fuerza dramática, sigue constante durante todo el ágil metraje y el melodrama nunca alcanza el sentimentalismo barato si no el de la ingenuidad del mejor cine clásico. A eso contribuye la dirección muy británica y aplicada de Marsh, pero básicamente, con lo que el film se apoya es en dos factores: Primero, en el montaje ágil que alcanza su culminación en su brillante primera hora. Y Segundo, como ya hemos mencionados en dos actores tan inspirados como Felicity Jones y Eddie Redmayre. 

Después de esa primera hora que reúne todos los elementos de su mensaje en una suerte de paralelismos perfectamente cohesionados, el film baja al listón cuando le toca navegar por "las sombras" y cuando piezas tan esenciales como el personaje de un menor Charlie Cox intervienen en el relato. Pero antes que nos percatemos, el film vuelve a retomar el rumbo de la mano de sus protagonistas y nos lleva a una estación término que reafirma su condición de feel good movie de forma más que convincente, a pesar de esos aspectos pantanosos, que pese a su tratamiento sagaz,  conllevan a que la película nunca acabe por retomar la magnificencia inicial. No obstante, creo que el conjunto tiene tanto “duende” como la melosa pero preciosa banda sonora de Jóhann Jóhannson  que acompaña el relato, que para mi, dicho ítem convierte el film en una de esas cintas, que si bien no son “perfectas”, sucumbirán con convicción al paso del tiempo.

NOTA: 8


sábado, 24 de enero de 2015

CRÍTICA: THE IMITATION GAME


Hablar de "The Imitation Game" plantea algunas cuestiones que es imposible obviar referentes a su fidelidad: La presunta libertad con el que se ha adaptado la vida de Alex Turing a la gran pantalla, no sólo reformulando ciertos hechos si no la personalidad del artífice de la computación moderna, lo que promovería un interesante debate de donde empieza la adaptación del libro de Andrew Hodges sobre el matemático y donde la invención; aún más cuando el retratado es un personaje real. No obstante, aquí vamos a extrapolar estos dilemas para desgranar todo lo acontecido en el metraje de este drama de Morten Tyldum y valorarlo como conjunto fílmico. 

Y en este caso, bajo este cronista, estamos ante un notable ejercicio que usa su naturaleza académica de procedimental  histórico para hablarnos sobre los mecanismos sociales y un personaje ajeno a ellos. Dicho rol encarnado por un magnífico Benedict Cumberbatch (arropado por un buen cast para la causa aunque más en segundo plano) plantea la interesante disyuntiva de, a pesar de ser capaz de descifrar la máquina mas indescifrable de la historia es incapaz de discernir los códigos de conducta humanos. El personaje posee un tipo de autismo de alto funcionamiento o el denominado síndrome de Asperger que lo convierten para sus colaboradores en un ser solitario, incapaz de relacionarse con los demás y  de aspecto frío y petulante. Eso cambiará con la ayuda de Joan Clarke (Keira Knigthley), una joven matemática que llegará al equipo no sólo para demostrar su talento descifrando el código nazi si no ayudando a Benedict a acercarlo al mundo "humano".

Esta es la base de "The Imitation game" que oscila en tres líneas narrativas, (su niñez, durante la guerra, y después) centrándose sobretodo en la segunda y revelando al final del film, que las anteriores sirven mas de apoyo de la principal que propias subtramas con hondura. Y es que a pesar de que todo queda bastante atado (amén de esos títulos explicativos finales a veces discutibles), dichas resoluciones se antojan como esquemáticas y manifiestan el gran problema del film. Querer abarcar demasiado. Cuestiones como la homosexualidad de Turing en una época en que estaba penada están plasmados casi de puntillas a pesar de su importancia debido a los esfuerzos que hace el film en centrarse en la historia de un hombre alineado del resto de sus congéneres y su evolución, dentro de los parámetros de su fisiología psíquica. No obstante, ese aspecto del film está tan bien tratado y el film resulta tan entretenido como clásico, al desarrollar por la vía british la dirección de Morten Tyldum acompañado por el reputado Oscar Faura en la Fotografía y la música de Alexander Desplat. Dicha combinación se traduce con un agilidad elegante, contenida aunque sin riesgos; que recuerda inevitablemente a la reciente "La Teoría del Todo" de James Marsh. 

Es justamente, esa circunstancia temporal, la que tampoco beneficia el film de cara al espectador. Los dos están cortadas por patrones muy similares y he de decir, que sin embargo, considero el film de Marsh ligeramente superior. No obstante, en el fondo son cintas muy dispares ya que aquí no hay romanticismo, sino algo mucho más difuso e igualmente interesante. Los sentimientos humanos articulados como algoritmos que se pueden conjugar de muchas formas posibles, y sin taras que los limiten más allá de su propia naturaleza.

NOTA: 7


viernes, 23 de enero de 2015

CRÍTICA: EL AMOR ES EXTRAÑO

Existen aún muchos tabús en el cine. Uno de ellos, es la homosexualidad, cuya temática sigue aún muy anclada en el cine social e independiente y habitualmente tratado de forma estereotipada por el cine mas comercial. Y si ya hablamos ya del colectivo gay de mas de 50 años, parece no existir en la pantalla. Es por eso que " el amor es extraño" (presentada en la Sección de perlas de San Sebastián con una notable acogida del público) intenta hacer un dramedia clásica y amable de un sector tan poco tratado, es un filón mas que reinvidicable.Ira Sachs lo hace en este "El amor es estraño", que aborda de forma ligera la historia de una pareja de homosexuales en la última y atípica etapa de su vida.

El realizador emplea un tono amable, con un exceso de banda sonora, y da la impresión que desaprovecha el material que tiene entre manos sobre todo a su elenco protagonista: Marisa Tomei, John Ligthhow y Alfred Molina. Sin embargo, huye tanto del efectismo y trata de forma tan familiar cuestiones tan interesantes de acercar al mainstream que, sin duda, se merece una oportunidad. Además, el final apunta a que quizá sea la cinta mas de lo que parece y eso es todo un logro.

La historia empieza en la boda de George o Ben, en la representativa isla de Manhattan, una zona en la que ambos se han criado desde que eran realmente pequeños y que ahora ve como se unen en matrimonio tras casi 40 años de vida en común. No obstante, sus planes se verán muy trastocados llegado el momento y su salido del armario pública provocará que George sea despedido de su trabajo. Este contratiempo hace que la pareja crea conveniente marcharse a otro lugar más asequible para sus posibilidades económicas, lo que provoca su separación temporal al tener que mantener su idílica relación desde la distancia. Ben se desplaza hasta Brooklyn para compartir piso con su sobrino Eliot y su familia. Por su lado, George comienza una nueva aventura en lo que a la convivencia se refiere junto con un par de detectives que también se encuentran afrontando un romance algo complicado. 

Sachs filma con tacto un film muy clásico, que intenta evocar espíritu del drama familiar como Yasujirō Ozu, aunque lejos de dichos referentes. Si bien el cineasta de Memphis demuestra un buen gusto por el encuadre, por manejar el subtexto y de algunas decisiones de economia narrativa y poética, envidiable; también creo que su ligereza acaba por limitar la obra. Y es que el director de films como Keep the Lights On, plasma a veces un retrato tan pulcro como superficial que se vanaliza demasiado por dos motivos: El primero radica en su música. Y es que el film pierde el fuelle en cada imagen por culpa de la uso excesivo de banda sonora, demasiado melosa e intrusiva que parece mas propia de la etiqueta de "drama de sobremesa", algo que su dramaturgia mas sutil parece ir por un camino completamente diferente. Y el otro principal escollo del, por otro lado, entretenido film, es que da la impresión que se desaprovecha el material que tiene entre manos sobre todo a su elenco protagonista: Marisa Tomei, Alfred Molina y sobretodo un gran John Ligthow, que se encuentra desubicado en un mundo en el que parece que "no pinta nada".

Sin embargo,  la cinta huye tanto del efectismo y trata de forma tan familiar cuestiones tan interesantes de acercar al mainstream que, sin duda, se merece una oportunidad. Además, el final apunta a que quizá sea la cinta mas de lo que parece y eso es todo un logro. Ya que mas que una cinta sobre dos personajes del mismo sexo, en sus últimos compases se descubre un film mas solapado y aún mas interesante: uno que nos intenta dar una lección de vida al enseñarnos distintos tipos de amor. Un curioso paralelismo con Boyhood, que haria un buen programa doble sobre la importancia de los buenos sentimientos en este viaje apasionante llamado vida.

NOTA: 6

CRÍTICA: LA ENTREGA

Nuestra historia se ubica en Brooklyn. Allí, un solitario camarero (con los rasgos de un Tom Hardy en uno de sus mejores momentos en esto del celuloide) rescata a un cachorro de un cubo de basura. Sus problemas empiezan cuando aparece el dueño del animal, un hombre con problemas mentales que, además, está involucrado en una conspiración criminal que se planea en el bar en el que trabaja el camarero.

Parece hasta obligado recordar el nombre de escritor estadounidense Denis Lehane para realizar una crítica sobre este The drop y sus recientes adaptaciones al cine. Pero este humilde crítico, más allá de hablar sobre las calles estadounidenses, quiere hacerse del eco del cine negro añejo que recoge el debut USA de Michael R.Röskman.

¿Y cuál es ese noir del cuál bebe este "The Drop"? No, el de superdetectives privados como Sam Spade, o el agente de la Continental entre otros. Mas bién, el de historias contenidas, de gente corriente caminando por pasarelas oscuras y filmadas por Fritz Lang o Jules Dassin muy similar al de los "buzones" protagonistas. Aunque esta sea en color y en el nuevo siglo, el director se ha fijado en la meticulosidad de este tipo de cintas en el apartado formal (respaldada por un trabajo notable de Nicolas Karakatsanis) y la forma de mantener la tensión  en su desarrollo dramático.

Sin embargo, su principal escollo se encuentra en la evolución de los roles. Roskman retrata junto una paleta de grandes actores a unos personajes interesantes, pero de exiguo calado, tanto por los clichés del libreto como por el estancamiento emocional.

Sólo hay una excepción clara y por suerte es el protagonista. Tom Hardy hace suya la cinta con el lema: Menos es más. Si con la reciente Locke, nos dejó perplejos por su mimetismo sobresaliente, aquí vuelve a demostrar sus grandes cualidades por lo mínimo. El resto de cast, es decir, Noomi Rapace, Mathias Schoenaerts (ambos en San Sebastián con el director) y el desaparecido James Gandolfini, también está muy bien, aunque él es el caballo vencedor de la carrera, confirmando su enorme proyección.

Por lo demás, un noir acerado muy solvente, cuyas virtudes ya mencionadas elevan el nivel general de un film que pudo ser más, si, pero lo que es ya vale mucho la pena....Eso si, el premio al guión en el certamen donostiarra me parece un tanto excesivo.

NOTA: 6



jueves, 8 de enero de 2015

CRÍTICA: ALGUIEN A QUIEN AMAR

Del mismo modo que cada persona es un mundo, cada país tambien lo es y por ende, su cultura e cine. Basta con hecharle un vistazo a las cinematografias japonesas, francesas o italianas para desgranar sus características, sobretodo respecto al empleo del lenguaje cinematográfico. En el caso de los daneses, su estilo pulcro, gélido y contenido es la forma de entender la narración fílmica. Una sobriedad que le sienta de maravilla a "Alguien a quien amar" en la que dicho envoltorio ejerce de precisa caja de resonancia para la historia; al acoplarse a ella con suavidad y elegancia. 

Justamente, es el relato lo menos especial de la propuesta, a pesar de su carga humanista. Thomas Jacob, un cantautor de fama mundial ( un cruce entre Joe Cocker y Nick Cave) regresa a Dinamarca para grabar un nuevo álbum y reunirse con la hija de la que se distanció. Ella le presenta a Noa, su hijo de 11 años antes de que sus vidas cambien para siempre....Como pueden comprobar, nada nuevo bajo el sol. Pero la emotividad de la historia funciona, sobretodo en los momentos dónde una cámara sobria pero precisa cierra el plano en los personajes para transmitir sus sentimientos de forma antropólogica o cuando los libera a la lejanía de sus cargas emocionales. Un sistema similar al que usó Fernando Franco en " la Herida" aunque estamos ante una cinta muy diferente..
Se trata de un ejercicio de estilo de drama al estilo nórdico donde sus rasgos mas virtuosos se ponen al servicio de una historia sencilla. El resultado dista de ser la octava maravilla pero es una lección de buen cine con un Mikael Persbrand magnífico, una historia "bonita" ( y para que negarlo, necesaria) con unos ajustados 100 minutos de metraje y una BSO de escandálo. 

¿Aún no se la ha vendido?

NOTA: 6,5

CRÍTICA: INVENCIBLE

Año 1936. El joven atleta olímpico Louis Zamperini se alistó en el Ejército de Estados Unidos, donde se convirtió en piloto de guerra. Durante la contienda, el deportista italiano sufrió un accidente en el Pacífico y se vio obligado a sobrevivir en una balsa, sin agua ni comida, durante 47 días, hasta que los japoneses le detuvieron y le convirtieron en prisionero de guerra y objeto de torturas salvajes.

Así pues, un argumento de superación carne de feel good movie hollywoodense con la que la actriz Angelina Jolie quería dar un golpe en la mesa artístico acompañado por lo mejor de la industria: el director de fotografía Roger Deakins, el compositor Alexander Desplat y un guión donde figuran los Hermanos Coen junto algunas jóvenes promesas británicas como Jack O'Connell, Garrett Hedlund y Domhnall Gleeson. Lo tenía todo de cara y durante gran parte del film, he de reconocer que me enganchó ese tour de fource pero, una segunda hora interminable, donde el film creo que entra en un bucle de nulidad dramática y maniqueísmo atroz hace naufragar el conjunto.


Algo que empieza con guión excesivamente inocuo cuyo rastro de los hermanos creadores de Fargo brilla por su ausencia, una falta de garra en la la parte actoral (el antagonista japonés le falta "carisma" de villano) y acaban en un exceso de metraje a una cinta dirigida de forma tan academicista como impersonal.  Y eso que el film empieza con una exhibición de Deakins en los cielos que nos hace soñar con un film bélico de la vieja guardia al estilo Howard Hughes para, después de un par de flashbacks bien insertados, empezar con la travesía del personaje al estilo "la Vida de Pi" aunque con camaradas de viaje mas humanos que el Sr Parker. Este segmento es justamente el mas completo del film, consiguiendo un dinamismo y una configuración (básica, si, pero efectivo) de los personajes. Además, la cinta contiene gran imágenes en el recuerdo con una paleta de colores limpios y luminosos que esperemos que al fin le den la estatuilla al director de fotografía de Skyfall. Y si encima, dichas imágenes están ilustradas por la música de Desplat es todo un festín sensorial...

Pero luego, creo que el film pierde el norte al llegar a tierra. Angelina Jolie decide contener la historia quizá para intentar huir de los clichés. Una decisión fútil ya que acaba cayendo irremediable en cada uno de ellos con una morosidad y un estancamiento ya mencionado que no llegan a ningún lado. Todo parece una larga transición hacia el final, un capítulo de relleno que convierte en artificial todo el "sufrimiento" visto en la pantalla. Una lástima ya que las peripecias del atleta italiano bien da pie a una gran  película de superación en tiempos de chaparrón. Sin embargo, creo que Invencible dista mucho de ser esa cinta pero ustedes verán si hay que darle la oportunidad al  “bigger tan life” de estas navidades. Aunque lo que aquí importa, es que el propio Zamperini con su ejemplo real ya nos ha dado una lección a todos. Y seguirla, películas aparte, es lo MAS importante...

NOTA: 4

CRÍTICA: BIRDMAN

En su cuarteto fílmico (Amores Perros, Babel, 21 gramos y Biutiful), Alejandro González Iñárritu demostraba unos claros signos de identidad. Su interés por hacer un drama de personajes extremamente trágico y pesimista donde el maniqueísmo desesperanzado de su visión del mundo afectaba a cada fotograma. Una particularidad que he de confesar que hacía que sus cintas se me atragantaran, incluso con las que demostraba su virtuosismo como director (el gran montaje de 21 gramos).

El súmmum llegó con la primera cinta sin Guillermo Arriaga con una Biutiful tan hiperbólica que a muchos nos pareció una parodia involuntaria de su cine y que recibió las peores reseñas de su filmografía. Un film que, tal y como vemos ahora en Birdman, supuso un punto de inflexión donde haría todo lo contrario que uno podía esperar del realizador mejicano más pesimista de Hollywood: Una comedia. ¡Y de "superhéroes"! En ella, un actor (Keaton), famoso por interpretar a un superhéroe icónico, lucha para montar una obra de Broadway. En los días previos a la noche de apertura, se enfrenta a su ego y trata de recuperar a su familia, su carrera, y a él mismo.

Bueno, y ahora una vez puestos en contexto, es cuando he de decir que Birdman me parece de largo lo mejor que ha hecho Iñárritu con diferencia. También es lo más opuesto a lo que había hecho hasta ahora, aunque muchos de los elementos que ya se desprendían de su cine, siguen vigentes y detectables en ésta, sin duda, que es una reinvención de su cine. Y un puñetazo a Hollywood, al star system, e incluso a la crítica y al público en forma de broma caústica y macabra.

Rodada a través de diferentes planos secuencias, que parecen uno sólo (algo indescriptible en una crítica, dirección estratosférica de planos y escenas imposibles, puro goce visual del genio de Emmanuel Lubezki). Es como si Iñarritu hubiera estado poseído por un Aaron Sorkin exento de la mayoría de su optimismo. Los walk and talk del reparto del film que forman parte del backstage de una adaptación teatral de Raymond Carver, recuerdan a los del creador del Studio 60, mientras que sus gags sobre el olimpo actual de Sunset Boulevard son un festival cinéfilo (Amy Ryan aparte, en el papel de ex que se sienta en el patio de butacas). Y es que los diálogos son tan inspirados como el elenco sobresaliente.

Todos están de matrícula. Michael Keaton hace el papel de su carrera en muchos sentidos y en todos sale victorioso. Emma Stone también esta como nunca, de tal forma que nunca vemos a la actriz de Magia a La Luz de la Luna, sino a la hija ex-drogadicta de la protagonista. Edward Norton está memorable con su actor de método irritante, así como Naomie Watts y Andrea Riseborough como las actrices de la función. Mención especial para Zach Galifianakis con el último papel que os hubieráis esperado de el "gordito de la saga Resacón" y cómo lo borda...

No obstante, para mí hay peros. Y es que en el fondo, obviamente, Iñárritu sigue siendo el mismo. Y aunque el film es divertido y te ríes, también existe el subtexto marca de la casa detrás de esos personajes torturados por la vida. Ese que gusta mucho a algunos y a otros como servidor, como he expuesto antes, no tanto. Y es que creo que las secuencias oníricas rozan el maniqueísmo de forma peligrosa y el final, deliberadamente ambiguo, me dan mucho de que pensar sobre lo que nos ha querido contar el mejicano pero…las cosas como son. Esta vez creo que el señor Iñárritu se ha marcado una gran película.

NOTA: 8,5

miércoles, 7 de enero de 2015

CRÍTICA: LOREAK


Todo empieza cuando un hecho rompe la cotidianeidad de la vida de Ane. La llegada de un ramo de flores en su casa de forma anónima. Un hecho extraño que empieza repetirse cada semana. Algo que empieza a despertar dudas y conjeturas en su entorno sobre el quién y el porqué. Un inicio fresco e interesante que crea expectativas en el espectador.

Entonces pasamos a la historia de Lourdes y Tere donde unas misteriosas flores también acaban siendo protagonistas de sus vidas. Ahí nos damos cuenta lo que es Loreak: historias humanas donde las flores y su simbolismo en la sociedad son protagonistas. Una buena idea pero con un desarrollo que bajo mi punto de vista se me antoja irregular (lo mejor es la primera media hora y después rara vez alcanza el nivel visto en el inicio).Y es que las conexiones y las actitudes de los personajes me parecen forzadas en ocasiones y demasiado supeditadas a la trama. Algo que también me parece que se traduce a nivel actoral, donde Itziar Aizpuru es lo mejor del elenco; (con un nivel de verismo y emoción como el que exige la historia) pero con otras interpretaciones menos perfiladas en una historia que requiere mucho de los roles/actores.

Lo que creo que no se le puede achacar a Loreak: la forma en el que los directores José María Goenaga  y Jon Garaño, plasman esta historia de mujeres: con tacto y sensibilidad. Unas cualidades que se traducen en una distancia formal tan bella (como ese plano con la cámara situada tras una ventana) como de respeto ante la intimidad de sus personajes. Es el mayor mérito de un film que con sus virtudes y defectos ofrece una interesante reflexión sobre las relaciones entre las personas y de palabras tan olvidadas hoy en día como perdón, gratitud, generosidad....Un film que vale la pena tanto como entregar un ramo de flores a alguien a quien te importe. Tan sencillo y la a vez tan valioso como eso. Así es Loreak.

NOTA: 6

CRÍTICA: BLUE RUIN

Los Hermanos Coen ganaron el oscar con una cinta que supuso cierta ruptura en su cine (mas viniendo de una dupla comercial cada una mas "fallida que el anterior). Cine negro muy físico, increíblemente austero y donde la trascendencia y el silencio eran protagonistas junto a un villano memorable encarnado porJavier Bardem. Sí, estamos hablando de No es País para viejos, cuya persecución de gato y ratón tiene mucho que ver con la del vagabundo Dwight, sobretodo en el enfoque que Jeremy Saulnier (quien dirige, escribe y firma la fotografia) le ha dado a este Blue Ruin. 

Ganadora del Premio FIPRESCI en la Quincena de Realizadores del Festival de Cannes en el 2013, la cinta dosifica e indaga lo justo en el leitmotiv del personaje protagonista. Un personaje marcado por un hecho traumático que vive sólo para la venganza y cuyo momento acaba de llegar. Cocida a fuego lento, la cinta se deja llevar por la contundencia de la imagen en este thriller low cost y clava varias imágenes de la retina por su dureza y convicción con la que construye un film bastante sólido; pero cuyo minimalismo a veces le agua un tanto la fiesta a su director debutante. El ritmo no siempre funciona (no aburre, pero si a veces tiene caídas de ritmo) y su austeridad parece querer insuflar el film de una importancia tonal que quizá debería esquivar. No importa. Aquí está el final griego donde toda la carne se pone en el asador y salpica a los espectadores. 

Y es que Blue Ruin  no solamente es una muestra no sólo de un talento incipiente si no de la capacidad autocrítica del cine USA. También es un signo palpable de como las voces de las nuevas generaciones de directores parecen tener pocos tapujos a la hora de mostrar su forma de ver las cosas. O dicho de otra manera y referente sobre todo al que nos ocupa: del mismo modo en que captamos la realidad, sin pátinas cinéfilas de lenguaje impostado de por medio. Así el film, en su naturalismo oscuro estremecedor, puede oler tanto a pólvora y a sangre, sin coartadas de manual, en esos films sorprendentes que demuestran que la democratización del empleo de los medios fílmicos, es la mejor noticia del cine en años.

NOTA: 7


martes, 6 de enero de 2015

CRÍTICA: MOMMY

Hay gente que a los 25 años sigue dejándose la piel en los estudios universitarios para labrarse un futuro. Pero también hay otros que a esa edad han dirigido y escrito 5 películas a sus espaldas (de las cuáles, han protagonizado 3). Además, que se han convertido en la revelación de los últimos años del cine independiente y han ganado el Premio de Jurado en Cannes, ex-aqueo con Jean Luc Godard. ¿He dicho otros? No, falso. Sólo hay uno. Alguien a quien la crítica ha querido etiquetar como una mezcla de Wong Kar Wai y Almodóvar por su particular gusto formal y temáticas comunes, pero que tiene una voz propia. Se trata de Xavier Dolan, que después de su deslumbrante ópera prima Yo maté a mi madre, vuelve a los temas maternos con su cinta mas celebrada por la crítica: Mommy.

No es para menos. Mommy es una de las propuestas más frescas del año de un cineasta que, bajo mi prisma, siempre me ha gustado más cuando ha tratado temas más familiares desde su prisma. De hecho, el film recupera el espíritu de su debut y vuelve a retratar la complicada relación (con tintes claramente autobiográficos que el propio Dolan nunca esconde) sobre la relación con su madre. 


Así pues, el director de Laurence Anyways nos traslada en una Canadá ficticia, donde se aprueba una ley que permite que los padres angustiados abandonen a sus hijos enfermos en el hospital y se centra en un núcleo familiar en ebullición. En este seno corrosivo, Diane "Die", una valerosa viuda, decide educar ella misma (junto a su vecina Kyla) a su hijo Steve, que padece ADHD, haciendo oídos sordos al resto del mundo que quiere que ceda ante la legislación ya mencionada. Una travesía con sus sombras, pero también con sus luces: Un film sobre la lucha, el esfuerzo, el sacrificio, el amor y la esperanza en tiempos cínicos. Todo un acto de rebeldía. 100% Dolan.

Es por eso que el film nos encierra en un formato de imagen en 4:3 para jugar con la estrechez de la pantalla y sentir la intensa opresión de sus protagonistas. El resultado es deslumbrante e intenso en el film "más gritado" de la carrera del canadiense. Y es que quedarnos atrapados con esos personajes histriónicos nos angustiará en más de un momento, pero nos hará vivir su mundo con sus pros y contras, como ellos lo viven. No obstante, las virtudes ganan por goleada. Dolan siempre sabe jugar con su juego en donde otros se ahogarían en un vaso de agua. Su uso de la música pop funciona como caja de resonancia en la historia y no como mero postureo, (Ojo al momento Wonderwall y no digo más) así como a esa fotografía tan cuidada  de André Turpin, que desde el minuto uno de su filmografía siempre ha estado presente.

Si bien es cierto que hay veces que esa impertinencia de su cine tiene un punto de arrogancia, que puede cargar al espectador. Pero es que, a la vez de lo mencionado antes, Dolan firma su cinta más humana y cálida con una fuerza emocional a la alcance de pocos. Humanidad y revolución. Todo en uno. Eso es lo que ha convertido en Mommy en unas de las sensaciones fílmicas del año. Así que por mi parte, sólo tengo que deciros...¡que no os la perdáis!


NOTA: 8


CRÍTICA: LEVIATÁN

Kolia es el único que queda en el pueblo situado a orillas del mar de Barents, al norte de Rusia, ya que todos se han ido a la ciudad. Trabaja en un taller de mecánica al lado de su casa, donde vive con su joven esposa y su hijo, fruto de una relación anterior. El alcalde del pueblo está decidido a apropiarse de la de la casa y del taller de Kolia a toda costa. Primero intenta comprar el terreno, pero Kolia no está dispuesto a vender.

Cada vez detecto ya sea en el blockbuster más palomitero o bien en una película de autor europeo, una tendencia a hinchar el metraje que le hace un flaco favor a la cinta. El caso de Leviatán, de Andrey Zvyagintsev, me parece que entraría en este saco. Me da la impresión que esas casi 2 horas y media podrían durar 90 minutos, si se hubiera optado por la concesión en una historia llena de buen cine, pero a la que le cuesta mucho arrancar y terminar.


El inicio rodado en la hora mágica (enorme fotografia premiada en el Festival de Sevilla) nos pone en situación en un paraje perdido con esqueletos de animales abandonados en la playa para luego hacer una radiografía de una sociedad rusa que huele a vodka, a disparos y gotas de humor enfermizo. Su protagonista, interpretado por Aleksey Serebryakov, no se va a ganar la simpatía de la audiencia, aunque su causa si lo haga. Quizá mas lo hará la vulneralidad del rol de Elena Lyadova, una de las pocos que se escapa de esa degradación moral, que no tiene mas redmedio que asumir con estoicidad.


Es justamente una escena de picnic familiar donde el director de El regreso captura esa esencia de forma magistral. Eso y los tejemejes del alcalde corrupto interpretado por un gran Roman Madyanov son la salsa de un film que, por otro lado, no puede evitar caer en subrayados demasiado obvios: la letrada que lee sentencias sin respiración y el discurso "ortodoxo" final, que caen en los peores defectos del film de denuncia.
Luces y sombras para un sobrio trabajo por encima de la media cuyos coqueteos con el suspense y la comedia mejoran una materia prima, a veces demasiado anquilosada por su trascendencia y cuya mayor virtud es la siguiente: Una capacidad de autocrítica brutal, que no tiene parangón en nuestro país y que muestra una Rusia como dicta su título, como un monstruo marino insondable.

NOTA: 6

CRÍTICA: EL JUGADOR


Empezamos sin rodeos: El Jugador es un vehículo de lucimiento para su productor ejecutivo Mark Wahlberg. Su personaje es el 95 % de la peli, ocupa cada plano y tiene hasta un look molón para atrapar al espectador. Eso no tiene que ser algo malo si realmente la exhibición actoral del actor creador de Entourage vale el precio de la entrada.

Bajo mi prisma ese no es el caso. Creo que a Mark le viene grande un personaje que por otro lado, tampoco es que esté bien perfilado en el libreto. Es uno de les principales defectos de un film que lo veo como un pastiche en tierra de nadie. La odisea de un jugador que tiene que pagar sus deudas para salvar al pellejo ya la hemos visto muchas veces. Y ese profesor nihilista lo encarna mucho mejor Hank Moody en la serie Californication, por ejemplo, que en esta cinta de aroma 70 tan falazmente transgresor como excesivamente correcto para el tipo de cinta que pretende ser. No en vano, el film es un remake homónimo de un film de la década de los "Moteros tranquilos, toros salvajes", pero con un filtro asilvestrado que la impide avanzar.

Pero las cosas como son: Tiene elementos que me han gustado. La historia es sencilla, pero entretiene lo justo como para seguirla. El trabajo de los secundarios aún la hacen mas apetecible. Ellos son realmente la "salsa" de esta pelicula: Jessica Lange, Brie Larson (esta chica es magnífica), John Goodman (como no, brillante en un papel ) e incluso el semi- cameo de Richard Cliff vale la pena, con un divertido personaje que...(hasta aquí puedo contar). Respecto el tándem Rupert Wyatt (director) y Greig Fraser (director de fotografía) le otorga un plasticidad a la cinta interesante. Buena puesta en escena, desenfoques elegantes, zooms, alguna secuencia en cámara rápida e incluso algún coqueteo impresionista interesante con la luz que le da empaque al conjunto. Todo esto hace que la cinta se vea con cierto agrado. Pero hasta ahí.

 Y es que todo se reduce a lo mismo: un guión limitado con buenas ideas, eso sí, pero a medio cocer, un protagonista que no acaba de convencerme y un tono inane que le falta tanta anarquía, como la que piden a gritos la set-pieces musicales, que me suenan forzadas, a diferencia de las del director de Taxi Driver con la que se quiera aparentar.

No obstante, ojalá todos los "baches" sean así de resultones como este revival...Y es que si el film sirve de trampolín definitivo para Wyatt (después de ser despedido del reboot simio) y para Brie Larson (Las vidas de Grace, si no la habéis visto, hacedlo ya), podemos decir que la jugada habrá sido ganadora para un servidor. Eso, y que tiene algunas líneas realmente clarividentes sobre la gran mentira de la sociedad del “bienestar”.

NOTA: 5,5

viernes, 17 de octubre de 2014

CRÍTICA: LA DESAPARICIÓN DE ELEANOR RIGBY (ELLOS)

Resulta muy complicado hablar de un film, conociendo, la naturaleza del mismo. Les contaré la historia para quien aún la desconozca. Eráse una vez, un director llamado Ned Benson que filmó dos peliculas con la misma historia, aunque con diferente perspectiva. El argumento de ambas se centra en un matrimonio que se rompe al perder al hijo que esperaban y mientras en la primera cinta se abordaba como afectava ese suceso a ella, en la otra se contaba como lo hacia él. El problema vino cuando el distribuidor de la cinta, el topoderoso magnate Harvey Weinstein, decidió en contra de la voluntad del director, estrenar ambas versiones y haciendo un collage de ambas, fusionando las dos peliculas en una sola. Esta cinta es el resultado que veremos en las pantallas. Se llama La desaparición de Eleanor Rigby. Ver para creer.

No obstante, vamos a dejar las cosas claras. La pelicula que vemos a continuación no es ningun desaguisado como podíamos pronosticar. Si bien el montaje es justamente el aspecto más flojo de la cinta y seguramente incide en cierta superficialidad mal entendida a la hora de abordar el luto común, el resultado no sólo es coherente sino que tiene encanto y emoción. Los actores están magníficos y, con eso, no reducimos ese factor a una resplandeciente Jessica Chastain y a un carismático James McAvoy. Bill Hader, Viola Davis o William Hurt cumplen con creces y arropan el reparto en esta búsqueda sin respuestas, en este círculo sin cierre.

Si bien el tono es demasiado equánime, fruto de esa estructura antinatural, quienes entren en la sala disfrutarán de una buena película romántica de reflexiones interesantes, momentos lacrimógenos efectivos, pero también con sus instantes cómicos ingeniosos. Yo al menos lo hice. Pero sean conscientes que dentro de poco saldrán en VOD las dos entregas originales para disfrutar la historia en su sentido natural, cuyo resultado eso sí, aún no ha visto este cronista y, por lo tanto, no puede comentar (como mucho vaticinar visto el material mostrado en ésta). Vosotros elegís.

NOTA: 6,5