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viernes, 23 de enero de 2015

CRÍTICA: LA ENTREGA

Nuestra historia se ubica en Brooklyn. Allí, un solitario camarero (con los rasgos de un Tom Hardy en uno de sus mejores momentos en esto del celuloide) rescata a un cachorro de un cubo de basura. Sus problemas empiezan cuando aparece el dueño del animal, un hombre con problemas mentales que, además, está involucrado en una conspiración criminal que se planea en el bar en el que trabaja el camarero.

Parece hasta obligado recordar el nombre de escritor estadounidense Denis Lehane para realizar una crítica sobre este The drop y sus recientes adaptaciones al cine. Pero este humilde crítico, más allá de hablar sobre las calles estadounidenses, quiere hacerse del eco del cine negro añejo que recoge el debut USA de Michael R.Röskman.

¿Y cuál es ese noir del cuál bebe este "The Drop"? No, el de superdetectives privados como Sam Spade, o el agente de la Continental entre otros. Mas bién, el de historias contenidas, de gente corriente caminando por pasarelas oscuras y filmadas por Fritz Lang o Jules Dassin muy similar al de los "buzones" protagonistas. Aunque esta sea en color y en el nuevo siglo, el director se ha fijado en la meticulosidad de este tipo de cintas en el apartado formal (respaldada por un trabajo notable de Nicolas Karakatsanis) y la forma de mantener la tensión  en su desarrollo dramático.

Sin embargo, su principal escollo se encuentra en la evolución de los roles. Roskman retrata junto una paleta de grandes actores a unos personajes interesantes, pero de exiguo calado, tanto por los clichés del libreto como por el estancamiento emocional.

Sólo hay una excepción clara y por suerte es el protagonista. Tom Hardy hace suya la cinta con el lema: Menos es más. Si con la reciente Locke, nos dejó perplejos por su mimetismo sobresaliente, aquí vuelve a demostrar sus grandes cualidades por lo mínimo. El resto de cast, es decir, Noomi Rapace, Mathias Schoenaerts (ambos en San Sebastián con el director) y el desaparecido James Gandolfini, también está muy bien, aunque él es el caballo vencedor de la carrera, confirmando su enorme proyección.

Por lo demás, un noir acerado muy solvente, cuyas virtudes ya mencionadas elevan el nivel general de un film que pudo ser más, si, pero lo que es ya vale mucho la pena....Eso si, el premio al guión en el certamen donostiarra me parece un tanto excesivo.

NOTA: 6



miércoles, 7 de enero de 2015

CRÍTICA: BLUE RUIN

Los Hermanos Coen ganaron el oscar con una cinta que supuso cierta ruptura en su cine (mas viniendo de una dupla comercial cada una mas "fallida que el anterior). Cine negro muy físico, increíblemente austero y donde la trascendencia y el silencio eran protagonistas junto a un villano memorable encarnado porJavier Bardem. Sí, estamos hablando de No es País para viejos, cuya persecución de gato y ratón tiene mucho que ver con la del vagabundo Dwight, sobretodo en el enfoque que Jeremy Saulnier (quien dirige, escribe y firma la fotografia) le ha dado a este Blue Ruin. 

Ganadora del Premio FIPRESCI en la Quincena de Realizadores del Festival de Cannes en el 2013, la cinta dosifica e indaga lo justo en el leitmotiv del personaje protagonista. Un personaje marcado por un hecho traumático que vive sólo para la venganza y cuyo momento acaba de llegar. Cocida a fuego lento, la cinta se deja llevar por la contundencia de la imagen en este thriller low cost y clava varias imágenes de la retina por su dureza y convicción con la que construye un film bastante sólido; pero cuyo minimalismo a veces le agua un tanto la fiesta a su director debutante. El ritmo no siempre funciona (no aburre, pero si a veces tiene caídas de ritmo) y su austeridad parece querer insuflar el film de una importancia tonal que quizá debería esquivar. No importa. Aquí está el final griego donde toda la carne se pone en el asador y salpica a los espectadores. 

Y es que Blue Ruin  no solamente es una muestra no sólo de un talento incipiente si no de la capacidad autocrítica del cine USA. También es un signo palpable de como las voces de las nuevas generaciones de directores parecen tener pocos tapujos a la hora de mostrar su forma de ver las cosas. O dicho de otra manera y referente sobre todo al que nos ocupa: del mismo modo en que captamos la realidad, sin pátinas cinéfilas de lenguaje impostado de por medio. Así el film, en su naturalismo oscuro estremecedor, puede oler tanto a pólvora y a sangre, sin coartadas de manual, en esos films sorprendentes que demuestran que la democratización del empleo de los medios fílmicos, es la mejor noticia del cine en años.

NOTA: 7


martes, 6 de enero de 2015

CRÍTICA: CAMINANDO ENTRE TUMBAS

Aunque parezca mentira, hay insensatos que siguen secuestrando a inocentes en películas de Liam Neeson. Así lo certifica Caminando entre tumbas, de Scott Frank, un hard-boiled en el que vemos la figura del actor irlandés en modo más detectivesco, cuya voz y presencia ya vale el precio de la entrada de este entretenimiento noir de sabor añejo; incluso con jaulas de pájaros en el tejado que recuerdan a las de Marlon Brando en la Ley del Silencio.

No obstante, los ecos que retumban en el film son más literarios que cinéfilos. No en vano, la cinta está basada en la saga literaria de Lawrence Block protagonizada por Matt Scudder, un atormentado y ex alcohólico policía en busca de la redención. Sin embargo, el texto escrito por Scott Frank (quien también dirige la cinta), no inventa nada nuevo. La investigación no busca el ingenio (aunque tiene sus cuotas, marca del subgénero) y prefiere basarse en un estilo más realista, menos estilizado, algo que se traduce en la factura del film. 

Los giros de guión no son excesivamente retorcidos y no exploran nada nuevo, ya que la figura del mal recae en dos villanos trazados como los Wint y Kidd, de Diamantes en la Eternidad que no desentonarían en un capítulo de Dexter. Tampoco nos sorprenderá TJ, un chico de extrarradio con el que Scudder mantendrá una relación de alumno- aprendiz para enseñar la parte humana del héroe. 

Aunque bien hemos de decir que lo que realmente le importa a la cinta aparte de dar una sosegada y entretenida historia policiaca, es articular una reflexión sobre las adiciones y darle cancha para que Liam Neeson demuestre lo bien que se le dan este tipo de papeles. Y vaya si lo consigue...

Quizá su "discurso" acabe lastrando algunas decisiones en la parte final, sobre todo a nivel de ejecución. Pero la cinta, además, tiene a Dan Stevens, Sebastian Roché, David Harbour (secundarios de los que siempre suman) y un gusto por un cine analógico y exento del barroquismo que, a veces peca el género, que convierten a Caminando entre tumbas, en un noir de los de antes. Y qué bien que le sientan a uno un Black Mask de toda la vida...

NOTA: 6,5


CRÍTICA: EL JUGADOR


Empezamos sin rodeos: El Jugador es un vehículo de lucimiento para su productor ejecutivo Mark Wahlberg. Su personaje es el 95 % de la peli, ocupa cada plano y tiene hasta un look molón para atrapar al espectador. Eso no tiene que ser algo malo si realmente la exhibición actoral del actor creador de Entourage vale el precio de la entrada.

Bajo mi prisma ese no es el caso. Creo que a Mark le viene grande un personaje que por otro lado, tampoco es que esté bien perfilado en el libreto. Es uno de les principales defectos de un film que lo veo como un pastiche en tierra de nadie. La odisea de un jugador que tiene que pagar sus deudas para salvar al pellejo ya la hemos visto muchas veces. Y ese profesor nihilista lo encarna mucho mejor Hank Moody en la serie Californication, por ejemplo, que en esta cinta de aroma 70 tan falazmente transgresor como excesivamente correcto para el tipo de cinta que pretende ser. No en vano, el film es un remake homónimo de un film de la década de los "Moteros tranquilos, toros salvajes", pero con un filtro asilvestrado que la impide avanzar.

Pero las cosas como son: Tiene elementos que me han gustado. La historia es sencilla, pero entretiene lo justo como para seguirla. El trabajo de los secundarios aún la hacen mas apetecible. Ellos son realmente la "salsa" de esta pelicula: Jessica Lange, Brie Larson (esta chica es magnífica), John Goodman (como no, brillante en un papel ) e incluso el semi- cameo de Richard Cliff vale la pena, con un divertido personaje que...(hasta aquí puedo contar). Respecto el tándem Rupert Wyatt (director) y Greig Fraser (director de fotografía) le otorga un plasticidad a la cinta interesante. Buena puesta en escena, desenfoques elegantes, zooms, alguna secuencia en cámara rápida e incluso algún coqueteo impresionista interesante con la luz que le da empaque al conjunto. Todo esto hace que la cinta se vea con cierto agrado. Pero hasta ahí.

 Y es que todo se reduce a lo mismo: un guión limitado con buenas ideas, eso sí, pero a medio cocer, un protagonista que no acaba de convencerme y un tono inane que le falta tanta anarquía, como la que piden a gritos la set-pieces musicales, que me suenan forzadas, a diferencia de las del director de Taxi Driver con la que se quiera aparentar.

No obstante, ojalá todos los "baches" sean así de resultones como este revival...Y es que si el film sirve de trampolín definitivo para Wyatt (después de ser despedido del reboot simio) y para Brie Larson (Las vidas de Grace, si no la habéis visto, hacedlo ya), podemos decir que la jugada habrá sido ganadora para un servidor. Eso, y que tiene algunas líneas realmente clarividentes sobre la gran mentira de la sociedad del “bienestar”.

NOTA: 5,5

jueves, 3 de julio de 2014

CRÍTICA: NEW WORLD

En Corea del Sur, hace un tiempo que a la hora de hacer cine de género mainstream le ganan la partida la mayoría de veces al made in USA.  Hay de todo naturalmente ( personalmente, la celebrada Nameless Gangster no me convenció nada) pero sus bases exploran otros territorios diferentes y que acaban resultando mas provechosos. No tienen tanto dinero pero son mas valientes, mas originales y sobretodo saben que la base de una buena película está en el guión y los personajes. Algo que desde estas líneas, este cronista siempre ha defendido y defenderá...

Y una de las lecciones por las que tienen la lección tan bien aprendida es que beben de los clásicos y los reciclan sin tapujos. Ese cine que de los años 70 a los 90 encumbró el cine americano a una de sus etapas mas interesantes de su historia y por lo tanto de la história del invento de los Hermanos Lumiére. Como este New World que no esconde sus influencias. No sólo hay mucho de Infernal Affairs ( o Infiltrados para el espectador occidental) si no de " el Padrino" de Coppola que homenajea sin piedad en esta historia de succesiones gangsteriles y que se centra en las siguientes piezas del tablero: Lee, el detective infiltrado en la mayor banda criminal del país, Choi Min-sik encarna a su mentor el detective Kang, y por último, uno de los candidatos mas factibles: Hwang, el segundo al mando de la banda criminal.


Este último personaje es el mejor construido a lo largo de 135 minutos de un film que se cocina a fuego lento pero para estallar convenientemente (con una secuencia de acción de matrícula) a pesar de que alguno de los giros de guión acaben siendo demasiado forzados o limiten demasiados los personajes. Y es que si hay que ponerle algun pero a este guión amén de cierta previsibilidad final, son esos puntos de giro que sacrifican un tanto el desarrollo de algunos roles. Y no es que se les vaya de la manos pero a veces da la impresión que aún podía haber sido mejor. Pero lo que parece innegable es como consigue atrapar el interés con pulso, forma y acting el cineasta Hoon-jung Park durante el metraje. díficilmente se podría dirigir mejor la orquestra...

En definitiva: una gran labor del equipo algo lastrada por los caprichos de un libreto casi perfecto que deja un gran sabor de boca.  Asi pués, New World resulta ser un típico plato coreano con los ingredientes bien escogidos y en su punto que, sin embargo, aunque no será el mejor que tomareís en vuestra vida es de los que dan ganas de repetir...

NOTA: 7,5

viernes, 24 de mayo de 2013

CRÍTICA: DEAD MAN DOWN

El bestseller de moda hace unos años no fue anglosajón, si no sueco y se llamo Milenium. Desgraciadamente, dicha saga no pudo ser concluida y quedó inacabada por el fallecimiento de su autor. Algo que no impidió que el cine sueco gracias al impulso social que conlleva la materia prima del film hallara un lugar en el mainstream internacional, retratando la misma cara de la sociedad actual que el arte popular plasma en la actualidad: La oscuridad sórdida, el sadomasoquismo de una sociedad enferma y mezquina; que en la figura de Lisbeth Salander alcanzó categoría de emblema de esa nueva corriente. Ahora, aposentados ya en Hollywood el director de una de las cintas de la saga basada en las historias de Steve Laarson (Niels Arden Oplev que firmó el primer ejemplar de la franquicia) y la primeriza (luego Rooney Mara lo intentó de nuevo en el reboot) Salander con los rasgos de Noomi Rapace se convierten en artesanos al servicio del cine comercial USA. Una, pone su perfil de chica maltratada por la vida al servicio de la etiqueta. El otro, la negrura de su cine. Sin embargo, el producto más allá de algunos hallazgos puntuales, no pasa ser un académico thriller de usar y tirar.

El relato del guionista J.H. Wyman empieza presentandónos a Victor (Colin Farrell) la mano derecha de Alphonse, un mafioso neoyorquino que vive bajo la amenaza de un asesino que está matando a todos los miembros de su banda. A su vez ,este hampón con el rostro del actor irlandés conoce a Beatrice (Noomi Rapace), una misteriosa francesa que vive en su mismo edificio y por la que empieza a sentirse atraído. Sin embargo, Victor descubrirá las verdaderas intenciones de su vecina...

Dead Man Down, es un noir mas plano de lo que le gustaría ser. Una historia de venganza semi - autómata con algunas aristas que hacen elevar el nivel péro anclado en una posición acomodaticia; que resultará algo incómoda para los espectadores exigentes. No obstante, para los que busquen una oscura ficción criminal trufada de un sentimentalismo e humor algo inusitado hallarán lo que buscan. Poco que objetar al elenco capitaneado por Collin Farrell. El actor de films como Escondidos en Brujas o Última Llamada cumple expediente y con él también la mencionada Rapace con su partenaire. Pero es muy díficil lucirse cuando la cinta no propone algo más que un envoltorio nórdico para la enésima radiografia de la hampa neoyorquina. Así pues, apariciones como la de Armand Assante, Isabelle Huppert, F. Murray Abraham o Dominic Cooper no consiguen hacer destacar mas el resultado final. Sin embargo, donde se heche mas en falta ese aspecto, sobretodo por la naturaleza de este tipo de ficciones es sobretodo en la contribución que hace el actor de Hustle & Flow para encarnar al villano principal: un Terrence Howard que no pasará la história por dar vida a un estereotipo. Y es que aquí ni las escenas de acción sorprenden ( bien insertadas eso si) porque aunque tiene ritmo y cierta tensión, se antojan desganadas y nada originales. Como el balance total de la propuesta.  Digno pero sin la mínima intención de dejar cierta huella. Lástima.

NOTA: 5