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sábado, 15 de febrero de 2014

CRÍTICA: CUANDO TODO ESTÁ PERDIDO



Después de radiografiar la caída de Lemhan Brothers con una "dramatización" de lujo (Margin Call), J.C. Chandor abraza el minimalismo metafórico en su segundo film. El realizador pasa de un extremo a otro cambiando las ráfagas de diálogos de su ópera prima a la desaparición de los mismos en este "Cuando todo está perdido". "La película de Redford solo y perdido en el mar" como muchos la llamaran, es un acto tan valiente como el que realiza el personaje protagonista enfrentándose en el mar inexorable y sin efectismos. Porque si algunos hubieran convertido este viaje en un parque temático, el director tiene muy claro de que esto es el limbo y los fuegos artificiales sobran en la cinta. 

Robert Redford es el único elemento humano del film. El intérprete y director de films como Leones o Corderos presta su  rostro decadente e impenetrable ejerce como caja de resonancia de las metáforas del film, en una performance que salvando las distancias, recuerda a la de Ryan Gosling en "Solo Dios Perdona". Una actuación adecuada para el rol requerido pero poco valorable para los óscar (a pesar del esfuerzo físico que implica el rol para alguien de... ¡77 años!). 


Porque aunque parezca lo contrario, es una cinta dónde el actor está al servicio de la propuesta y no al revés. Y eso es porque estamos ante un gran ejercicio de cine liderado por el cineasta de New Jersey, que amén de su parábola sobre la crisis, está más hueca de lo que cree. 


Si, ese es el principal talón de Aquil.les de esta cinta sobre la supervivencia humana de un naufrago en el Océano Índico. que a pesar de que reconozco que me entretuvo durante su metraje (tarea nada fácil) esta especie de versión marítima de "Diablo sobre ruedas" no llega a la categoría que alcanzo por ejemplo esta última ni por asomo. Contradicciones de un film que deja sensaciones encontradas pero que confirma a Chandor como uno de los directores más interesantes de Hollywood. Eso sí, espectadores impacientes, abstenerse.


NOTA: 6



 





jueves, 13 de febrero de 2014

CRÍTICA: ALABAMA MONROE


Si en la reciente " A propósito de Llewyn Davis" las canciones folk saplicaban el film como caja de resonancia de los personajes ocurre lo mismo con el bluegrass en esta Alabama Monroe. Dicha coincidencia es el único punto en común de ambos relatos aunque los dos comparten una visión descorazonadora de la vida; ya que los protagonistas són golpeados en el corazón hasta el paroxismo.

Si en la reciente " A propósito de Llewyn Davis" las canciones folk salpicaban el film como caja de resonancia de los personajes ocurre lo mismo con el bluegrass en esta Alabama Monroe. Dicha coincidencia es el único punto en común de ambos relatos aunque los dos comparten una visión descorazonadora de la vida; ya que los protagonistas son golpeados en el corazón hasta el paroxismo.

Por su parte, Alabama Monroe es la historia de dos padres cantantes de country que un día se enamora, tienen una hija y cuando esta cumple 6 años, le diagnostican un cáncer. Tan duro como eso. Y sin embargo, bajo el punto de vista este cronista, la primera hora de film no puede ser más irregular. Su estructura fragmentada en esta ocasión resta más que suma y la intromisión de los elementos panfletarios, se atojan forzados.

Hay grandes momentos que avecinarán el destino por el que tendrán que recorrer los caracteres pero la desconexión con ellos es preocupante. Y no es de labor de los intérpretes ni los personajes si no un montaje algo caótico y desde mi punto de vista, fallido que prefiere confeccionar instantes de postal ( con toque freak, por supuesto) que secuencias puramente genuinas.

Sin embargo, todos esos escollos se solucionan en una segunda hora fantástica donde el montaje funciona como elemento desengrasador y contraste del presente. El film configura los personajes y sus posiciones morales con sutileza hasta, que sin embargo, estalla en momentos con tesis de manual chirriando la composición como un arañazo en una pizarra. No obstante, un final con tintes psicodélicos y lynchianos hace subir el nivel de este relato sobre pájaros estampados en cristales, pieles marcadas de pintura y sentimiento e identidades que rompen crisálidas.

En el final del camino, nos quedan grabados al fin Elise y Didier pero deambulando en un limbo conglomerado.  Los entregados cuerpos de Veerle Baetens y Johan Heldenbergh que les dan vida o hacen borrar que en el fondo, el film del belga  Felix Van Groeningen, obtiene resultados más cerca de lo óptimo que lo notable.

NOTA: 6,5

sábado, 8 de febrero de 2014

CRÍTICA: AL ENCUENTRO DEL SR BANKS


En 1954, Walter Elias Disney pronunció una frase que podia resumir su amplio legado histórico: "Todo empezó con un ratón". Y es que fue así como nació la leyenda de Walt Disney; el hombre y también la marca más universal y eterna del mundo del cine. 50 años después de su muerte, la propia compañía le rinde tributo con este Saving Mr Banks ( al Encuentro del Sr Banks, pésima tradución del original) donde a partir del proceso creativo de una de sus mágicas obras (Mary Poppins), nos expone la verdadera naturaleza de su obra enfrentando al creador visionario con la orna de su zapato: la escritora australiana P.L. Travers. Y lo hace centrándose en la figura de esta última para reconstruir el imperio que hay bajo el castillo de la Bella Durmiente. Y lo hace con…dos películas a la vez.

La primera ocurre durante el famoso working progress del film protagonizado, por Julie Andrews. Es la mejor. Dicha parte está capitaneada por una fantástica Emma Thompson que interpreta a un personaje estirado, maniático y ateo del mundo de los sueños infantil.  Pero no está sola. B. J Novak, Bradley Withford, Paul Gamatti yJason Schwartzman están espléndidos y rodean a la escritora; amén de un excelente Tom Hanks como Walt Disney. El actor de Philadelphia o Forrest Gump se convierte literalmente en el creador de Mickey Mouse y no rehúsa a crear un personaje tan mágico como “ambiguo”. 

Y es que uno de los grandes aciertos del film y que va en consonancia con su significado es que no olvida la parte oscura de Walt; la oculta convenientemente e incluso la hace vislumbrar en ocasiones pero justifica su omisión porque quiera dar énfasis en el verdadero significado de la evasión; como vehículo no sólo para soñar si no de salvamento espiritual.

Por su parte, la otra cinta es más obvia y aunque acaba siendo esencial al final para que l clímax funciona, le sobra metraje y está menos cuidado tanto actoralmente como técnicamente. Collin Farell y Ruth Wilson están correctos, sin brillar en unas secuencias que a veces se hacen reiterativas y algo acarameladas. Son el pasado de la artista como caja de resonancia de la actual pero sólo acaban de dotar a la cinta de genuina magia pasada la primera hora.

Aun así, Saving Mr Banks es un magnífico complemento para el visionado de la joya disneyana que fue Mary Poppins. Ideal para las generaciones que crecieron con el film que son varias y mas que serán y para los que quieran saber porque al cine se les llama séptimo arte.

NOTA: 7,5

sábado, 1 de febrero de 2014

CRITICA: AMERICAN HUTSLE

El director de Extrañas coincidencias, David O. Russell, se nos presenta con alguien interesado en las emociones humanas complejas siempre algo esquizoides y desprovistas de irracionalidad. Y lo hace haciendo su versión de cada género aunque sea mas en la comedia negra dónde mas a gusto se siente. Con el drama pugilistico, con la rom com y ahora con la intriga "caper". Después de una etapa post-crisis personal, el norteamericano volvió con esta especie de trilogia "oscarizable" donde bajo el punto de vista de este crítico este American Hutsle ocupa sin duda, el resultado mas destacable.
American Hustle es una pelicula interesante. Llena de texturas y subtexto pero bajo la apariencia de comedia ligera. Con influencias del cine de la era de las bolas de discoteca y el pelo afro donde Scorsese està pero sólo en momentos puntuales. Y donde la pedanteria de su anterior film se desvanece y nos recuerda mas a ese director que sorprendió mas con Spanking the monkey donde la sexual madre del rol de Jeremy Davies mantenia una relación "contradictoria" con su hijo.

Y como en ese film y practicamente toda su filmografia las mujeres son las fuertes. Ellas tienen los mejores personajes y están interpretadas por las mejores actrices. En la primera parte del film reina una Amy Adams tan fuerte como sexy, con un look setentero que nos evoca a la epoca del explotation de esos tiempos. Mientras en la otra, Jennifer Lawrence, firma el mejor personaje/interpretación de su carrera y pide a gritos ganar un segundo óscar consecutivo, solamente de actriz de reparto. Un elenco en que Bradley Cooper se muestra de lo mas cómodo en su rol de FBI, Renner convence con un rol diferente al que nos tiene acostumbrados (aunque su performance es la mas discreta) y un irreconocible Cristian Bale como Irving Rosefeld ejerce de lìder de la troupe.

La pelicula entretiene e incluso fascina por momentos. Pero no acaba de redondear todo el material que el cineasta tenia a su alcance. American Hustle atrapa mas por sus historias secundarias que por la principal, algo descuidada y con una conclusión descafeinada. Y eso acaba dejando un sabor algo insatisfactorio a pesar de haber disfrutado del viaje y de haber congeniado con esos juguetes rotos que son los personajes. Que nos muestra que el ser humano no cambia y lo que pasaba en los 70, pasa ahora. Vivimos en una comedia triste de mentiras dentro de mentiras. Ellos y también, nosotros.

NOTA: 7



domingo, 26 de enero de 2014

CRÍTICA: MINDSCAPE

El filósofo y sociólogo francés Jean Baudrillard, ya advertía que en el mundo postmoderno no hay realidad, sino simulacro de la realidad. El pensador se adelantó a los Hermanos Wachowski que inflaron a la primera entrega del Matrix esta tesis, surgida esta vez en los ecos platonianos. Dicho sustrato se reveló como perfecto condimento para el cine espectáculo y fue pistoletazo de salida de un cine mainstream USA "profundo" donde Nolan alcanzó su cima máxima con la trilogía de Batman y sobretodo en ORIGEN.

No sabemos si de forma involuntaria, pero la ópera prima de Jorge Dorado bebe mucho de todo ese cine. Bajo el amparo de la valiente producción de Jaume Collet Serra y Ombra Films, el director madrileño, nos desafía con una matrioshka mental  (con alguna pero salvable grieta) personificada en sus dos protagonistas.

En un lado del quadrilátero tenemos un rol al que definiriamos como un Simon Baker fusionado con Dom Cobb que encarna ese actorazo british que es Mark Strong. En el otro extremo del ring, está una lolita fatale que parece escrita por Vladimir Nabokov que respira grácias a Taissa Farmiga. Los dos, intérpetres excelentes, arropados por secundarios de la talla de Brian Cox y una factura impecable que brilla en 35 mm. Esto es Mindscape.

Si bien es cierto que sus referentes son tan elevados que no resisten comparación y el espectador cada vez se conoce mas los posibles trucos de estos films, si podemos decir que Mindscape es la constatación de tres hechos que me parecen inapelables: Que Jorge Dorado se ha ganado a pulso con su debut en la dirección ser un cineasta a que seguirle la pista. Que el cine comercial español demuestra por enésima vez en los últimos años que no sólo es posible su existencia, si no que podemos hacer productos de gran calidad que no tienen nada que envidiar a Hollywood. Y por último, que estamos advertidos y nos podemos desenchufar de la virtualidad con mucho mas facilidad de lo que algunos creen.

NOTA: 7

jueves, 23 de enero de 2014

CRÍTICA: OTELO



Dice el famoso clown francés Philippe Gaulier sobre Stanislanski y su método actoral. "Ha convertido a los directores de escena en curas, que dicen: tú ahora debes sufrir, llorar como llorabas en el entierro de tu madre, acuérdate de tu madre ¡Esto es terrorismo y es lo que gusta a muchos profesores de teatro!" Si bien es cierto que el famoso método fue en realidad una tergiversación de "las escuelas de élite" no es cierto que en el mundo del arte dramático uno de los sistemas preferidos por (algunas) escuelas es esa metodología nauseabunda que prescinde de los derechos humanos a favor de un resultado actoral "óptimo".  Seguramente el Hammudi Al-Rahmoun Font director, comparte este punto de vista. Sin embargo, el mismo cineasta, visto delante de la cámara y mutado en un Yago postmoderno es harina de otro costal Y eso es lo que juega la película. Un documental que juega a difuminar la línia del mockumentary de tal forma que no sabes si lo que ves es real o no.

Todo ocurre en el rodaje de un film sobre el Otelo de Shakespeare. Una adaptación intensa, arriesgada. Con un director dispuesto a sacar el máximo de sus actores, sin escrúpulos morales de ningún tipo. El precio de la fama en apenas una hora de película. Cuchillo en la yugular para esos presuntos gurúes del arte. Sin aspavientos. El film nos presenta un triángulo amoroso donde los lados se fusionan hasta convertirse en uno solo escenario de tortura mental que nosotros contemplamos como odio y repulsión. 

Si bien, el escaso y concreto metraje y mensaje del film funciona como un reloj, quizá le falte ese arrebato y genio que tienen las grandes películas para que este "Dogville" sea una obra de calado. Otelo es contundente pero aún con su irreverencia es demasiado "correcta" en sus esquemas. Además, Yago engulle a las demás piezas del tablero y aunque el resultado es notable, bajo mi punto de vista el conjunto dramático queda un tanto desdibujado/desaprovechado.

Pero no por ello, este valiente film,no deja de ser un aviso a navegantes tan necesario para profesores como alumnos, como seres humanos que lo somos todos. Si bien es cierto que a Hitchcock se le atribuye la frase " Los actores son ganado", dicha sentencia no puede ser mas erróneo. Porque los actores, ante todo, como la totalidad de la raza humana, son personas.

NOTA: 7

martes, 14 de enero de 2014

CRÍTICA: THE GRANDMASTER

Wong Kar Wai es de esas personas que han nacido con un talento innato para esto del cine. Uno de esos elegidos con un mundo personal que nace a través de etéreas imágenes; que componen un cine suspendido en el tiempo y que se retroalimenta por mágico y puro azar. Una forma de brotar tan insólita como espinosa en ocasiones. Y tan difícil de adaptar para un público occidental aunque te llames Harvey y Bob Weinstein...

Eso es lo que han hecho los reyes de la industria de Hollywood con la obra de Wong Kar Wai, existiendo diferentes montajes sobre la aproximación del director de Happy Together a la vida del mentor de Bruce Lee. El que nos llega a España, aún respetando con mácula, tanto la esencia como las señas de identidad del hongkonita, predomina la acción. Si Wong Kar Wai nos había acostumbrado a plasmar romances con trasfondos históricos turbulentos, aquí la historia de amor habitual queda relegada a un segundo plano. Lo que aquí le importa el cineasta nacido en Shangai es otra cosa: un mosaico de la historia de China del siglo XX donde a traves del kung fu como leitmotiv vemos un pueblo dividiendose hasta las cenizas donde cada movimiento es una parábola pertinente. El de un mundo, el actual, que también se está haciendo añicos. Y donde los personajes se expresan a tortazos. Tony Leung como Yp man y Zhang Ziyi como Er Gong son los rotos protagonistas de esta historia sobre ambición, dolor y poder para conseguir transmitir un conocimiento que acabará caducando como las latas de piña de Chungking Express.

Lejos de la poesía mas ostentosa de otro maestro Zhang Zimou, Wong no realiza el gran espectáculo floral con artes marciales al estilo "circo de soleil”, si no una coreografía íntima como la alma oculta y reprimida de sus personajes como metáfora de las luchas. Un estilo minimalista que casa con el carácter onírico del director de 2046 con detalles preciosistas como la secuencia inicial; un combate en la lluvia para el recuerdo eterno y que evoca por atmósfera a una lujosa recuperación de su segundo film, Días Salvajes o el clímax que intentaron fallidamente los Hermanos Wachoswki en la saga Matrix.

La pena es que la parte final el film lleno de momentos llenos de maestría acabe perdiendo fuelle. Y lo hace por varios motivos: el puzzle cronológico que crea el cineasta acaba resultando tan fragmentado como desencriptable (el personaje de Chang Chen acaba siendo el mas perjudicado). El hecho que no ayuda a que la parte final recuerde tanto a Deseando Amar ya que el nuevo film sale perdiendo por agravio comparativo. Y que da la sensación en el último sintagma de este " The Grandmaster"  que el director no sabe cómo acabar la cinta. Porque que el genio del working progress ha tenido el rodaje más dilatado y confuso de su carrera; algo que irremediablemente se transmite en sus cintas y más que nunca en ésta. Eso si, ni Wong Kar Wai  ha perdido la esencia, ni el montaje occidental le hace un flaco favor a los demás (recomiendo visionar el montaje original del director de forma complementaria). Simplemente, es otra forma de conseguir hacer llegar al espectador (a veces de forma algo más fría de lo que debería) una historia sobre valores a la baja y la importancia de mantenerlos a flote, en un mar de corazones rellenos de anhelos. Y una de artes marciales espectacular, también. 

NOTA: 7