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lunes, 16 de marzo de 2015

CRÍTICA: EL DESTINO DE JUPITER


Parece que corren buenos tiempos para la space opera. Amén de gozar de dos ejemplos tan fundacionales como Star Trek y Star Wars, que parecen tener mas buena salud que nunca (veremos en Navidad si eso se cumple con la última, pero apuesto que sí), la llegada de Guardianes de la Galaxia parece ser un relevo de altura. Pero nos falta ejemplos más diversos de esta modalidad, que en la literatura ha dado pie a mundos tan ricos interesantes y que en el cine, siguen esperando a que alguien encuentre el filón con audacia.

Y es que, a pesar de tener la tecnología necesaria para diseñar medieval punks espectaculares en el cine, el mundo del séptimo arte parece, actualmente, incapaz de crear fantasias especiales, en las que naves espaciales y caballeros de armadura congenien en un universo híbrido...con suficiente convicción. Sin ir mas lejos, Thor me parece, sin ser desdeñable, la franquicia marvelita más floja y bebe de muchos de los elementos que lo hace, salvando las distancias, con este El destino de Jupiter y que, para su fortuna acaba repitiendo su  principal defecto, aquí aún maximizado: Su artificiosidad formal y cierta vacuidad autoral.

Pero lo peor es que esto no es lo único malo del nuevo film de los Wachoswki. Y es una lástima porque no solo los directores de Matrix parecían los mas indicados para llevar la empresa a buen puerto. el film tiene una serie de elementos inspirados, lastrados por un film que se antoja "una sombra de lo que es y lo que pudo ser" demasiado díficil de obviar. Y es que, aunque no lo parezca, del mismo modo que hacen los Wachoswki con su cine, voy a ir a contracorriente y defender el film. Sí, es mucho menos de lo que podía ser, pero ante un panorama tan desolador para este subgénero es una nota de aire fresco y, en cierto modo, entretenido.

El film es muy dinámico, pero tan esquemático e intrascendente en su resultado intentando ideas irreconciliables que no cohesionan por culpa de un tapiz encorsetado. No sabemos si el universo de El destino de Jupíter está concebido para una trilogía y el estudio (harto de los sendos fracasos de Speed Racer y la incomprendida para un servidor, El Atlas de las Nubes) ha decidido hacer manufacturar el conjunto en un metraje de 2 horas o han sido los propios Wachoswki buscando el referente del serial clásico los que han construido el film en ese axioma. Pero se asfixia. Le falta metraje. No se puede hacer un Juego de Tronos futurista en 2 horas de película y hacer con ella una space opera autoconclusiva. Y lo peor: no se puede filmar las escenas de acción con tanta mecanicidad y exceso de artificiosidad en forma de CGI mal entendida. Es ahí donde los Wachoswki desaparecen.

Y en cambio, dejan su huella y funcionan cuando en las escenas má,s "marcianas" como el magnífico prólogo en clave "Eráse una vez" astronómico o el trámite burocrático a cargo de un autoreferencial Terry Gilliam, también cuerpo presente. También lo hacen con Mila Kunis, perfecta como Cenicienta Espacial, aunque el auténtico robaescenas es ese cowboy espacial con los rasgos de un excelente Sean Bean que, a pesar de estar desdibujado por el relato a medida que avanza el metraje, subvierte su rol a base de talento. Eso, es sin embargo, algo que el resto de los actores, amén de los citados, no llegan a hacer, sobretodo un sobreactuado Eddie Redmayne. Sí, creo que el actor de La Teoría del Todo aquí no esta nada bien. Y ese es otro de los escollos del que, sin embargo parece, la última oportunidad de los hermanos de hacer blockbusters.

Gafados de cara a taquilla desde Matrix, sería una lástima su ausencia en el mundo del entretenimiento a gran escala, ya que a pesar de su irregularidad fílmica, obras como la inicial Matrix o el film de culto El Atlas de las Nubes, los confirman como uno de los cineastas más interesantes de este siglo, junto al más exitoso, pero también desigual Luc Beeson: Genios capaces de las mixturas mas sorprendentes y, a veces, más sensacionales.

NOTA: 6



CRÍTICA: CHAPPIE

Siempre me ha gustado el trabajo de Neil Blomkamp. Pero nunca he formado de su club de fans. Me pareció fresca la mirada que ejerció el cineasta en su ópera prima aunque, por ejemplo, no me entusiasmó esa mezcla de mockumentary y ciencia-ficción feísta. Menos lo hizo, aunque con buena nota, en su salto a Hollywood. En Elysium, Blomkamp seguía fiel a unas constantes dejándose la piel en las escenas de acción y del ghetto, pero más incómodo en su progresión en los parámetros nuevos de su cine. Sin ir más lejos, el retrato del Elíseo que daba título al film lo hallé menos definido…Rasgos, que no obstante, pronosticaban para un servidor que este cineasta tenía madera y aún más si cultivaba de forma tan personal un género como la ciencia ficción.

Por fortuna, dichas pesquisas se materializan en lo que este cronista considera su film más cohesionado, más interesante, más emocionante: Chappie, o como lo que en parecía solamente un mixtura entre Cortocircuito y Robocop en Johannesburgo se convierte en una empresa fructífera mucho mayor.

Mis motivos son muchos pero mi principal argumento con el que apoyar sus logros es que el nuevo del film del realizador sudafricano, articula una de las miradas mainstream más impías del mundo, al confrontar la ingenuidad del cine de antaño con estos oscuros tiempos post 11-S, tan siniestro y caníbal como inclemente. Y lo hace explicándonos la historia de un robot que, en el fondo, es un niño que como millones de infantes en el Tercer Mundo reciben una lobotomía por culpa de su hostil entorno.

Chappie, en su ingenuidad, es muy dura y, a la vez, es capaz de tomar un tono absurdo y auto paródico empleando la estética steampunk para ridiculizarla y hacer hincapié en la aberración que ha degenerado el cosmos habitual plasmado por el director en esta decadente época geopolitizada, y lo hace tanto con los pandilleros "tuneados" como esos oficinistas como el atípico técnico hercúleo que ejerce de villano de la función: Un personaje interpretado por Hugh Hackman, demostrando su capacidad actoral orgánica al servicio de la historia.

Porque aquí el protagonista no es ni Lobezno, ni el chico de Slumdog Millonaire (interpretado con solvencia por Dev Patel) y, ni mucho menos, el testimonial rol de Sigourney Weaver. El corazón de la cinta es Chappie con la voz de su fetiche Sharlto Copley (que entra en la galería de androides memorables del cine) y además dos cantantes sudafricanos reciclados en actores como són Ninja y Yo-Landi Visser que transmiten autenticidad y la verdadera cara de la capital sudafricana. Ellos, juntamente con la dirección y el ritmo de Blomkamp (sus escenas de acción brillan mejor que nunca y también las que no lo son. No sobra ni un plano aquí) son el alma de este proyecto que le harán ganar algunos recelos, tanto por la aparente pérdida de "profundidad", como por su cada vez más acentuado misticismo del realizador. De lo primero. como ya he expuesto antes, no puedo estar más en desacuerdo, ya que creo que justamente el cambio de tono aquí empleado define mas su discurso y, de lo segundo, personalmente aún me ayuda más a defenderla como lo creo que es: Un peliculón en toda regla. No os la perdáis.

NOTA: 8





viernes, 23 de enero de 2015

CRÍTICA: COHERENCE

Alomejor me llamarán loco, pero sinceramente, yo soy de los que piensan que el universo es un conjunto tan inexorable y cuántico como fascinantemente surrealista, como un visita al Museo Reina Sofía de Madrid. Es por eso que no puedo dejar de disfrutar como un profesor chiflado con premisas tan kamikaze como Enemy de Villeneuve y, en este caso, por la vencedora con toda justicia (para un servidor, claro) como el mejor guión en Festival de Cine Fantástico de Sitges 2013: Coherence, la ópera prima de James Ward Byrkit.
 
Mejor que vayan virgenes de su premisa al cine, pero si quieren saber un poco mas, ahí van unos apuntes sobre el film (cuyo estreno en salas tras Sitges 2013 sucedió...¡un año después!) En este caso, subimos a las estrellas, los algoritmos mas bellos e indescifrables del cosmos, para remontarnos al año 1923, en Finlandia. Es allí donde empieza nuestro relato cuando un cometa que surcaba el espacio hasta acercarse a una velocidad pasmosa a la Tierra provocó que un pueblo entero de Finlandia quedase totalmente desconcertado y desorientado, originando comportamientos muy extraños en sus habitantes. Sin ir mas lejos, se cuenta que una mujer de ese pueblo llamó a la policía alertando de que el hombre que estaba en su casa... no era realmente su marido. ¿Caprichos cosmológicos o alucinaciones cuánticas? Sin embargo, el film empieza décadas más tarde un grupo de amigos en Estados Unidos, deciden reuinirse para cenar y observar juntos un cometa al tiempo que uno de ellos recuerda el relato anterior. Lo que parece una leyenda sin fundamento, acabará siendo una realidad palpable...cuando la historia se repite con ellos como protagonistas.

Y es que, amigos, Coherence es una intriga claustrofóbica de física cuántica sobre las realidades paralelas. Ahí es nada. Un film nada fácil que se va enredando como un ovillo de lana partiendo de un grupo de amigos en una casa mientras pasa un cometa y que demuestra de nuevo, que en la era 2.0, la democratización de los recursos cinematográficos solo nos puede dar alegrias. Si bien es cierto que tampoco me parece un film perfecto...

Y es que, aunque el director estructura en exceso los actos del impro-show que dio pie al film, creo que a la vez se recrea demasiado en unos diálogos insubstanciales en una película interesante ( por supuesto) pero le cuesta horrores arrancar. Un film que con otro montaje creo que hubiera sido mucho mejor de lo que es pero tampoco no es nada desdeñable y que contiene sobretodo un inspirado segmento final.  Es ese final, cuyo clímax de intriga cómico-cósmica-cuántica, la que la convierte en uno de los films de poder mas sugestivos de los últimos años en el cine independiente (con elementos tan icónicos como esas linternas incandescentes y la cálida fotográfia de la casa), que, amén de sus limitaciones, tiene mas números para conseguir la etiqueta de culto.

NOTA: 7


martes, 6 de enero de 2015

CRÍTICA: INTERSTELLAR

Realizar una breve crítica de Interstellar resulta una tarea casi imposible como el material que maneja la propia cinta. No sólo porque la película está llena de capas y articula tantos tipos de discurso tanto formal, como conceptual e ideológico, sino que cada uno de esos preceptos viniendo unidos en uno solo. Sí amigos, ésta es una película de ideas. Como ya vimos después de Origen con el fin de la trilogía de Batman, Nolan está cada vez más entusiasmado con ser un realizador expresivo. Así pues lo que es su eterno "Mcgguffin" queda cada vez más evidente: Usa la narración para diseminar las piezas y unirlas en clímax apabullantes. Aunque en el fondo, la narración es un pretexto. Aquí va un paso más allá y, a pesar de que hay una gran historia detrás, como es habitual -tranquilos, que esto no es ni por asomo un Holy Motors-...Interstellar es un film más de autor que palomitero.
 
Más ciencia que ficción (como fue el cine de género en sus orígenes heredando su tradición literaria). Y menos mainstream que Origen o Gravity, de Alfonso Cuarón -con la que Interstellar sufrirá una inevitable comparación-. Y por el que suscribe, curiosamente inferior a los anteriores mencionados, aunque el referente aquí es 2001,una odisea en el espacio, hasta tal punto que parece que Nolan ha querido hacer un Kubrick en versión dummie.

Quizá es por eso que, del mismo modo que cada vez las secuencias de acción (que las hay y sí, son espectaculares) son otra escena más, lo mismo ocurre con las dramáticas, que en esta película son tan necesarias como el aire para los pulmones. Pero para eso, el director de Memento confía en Matthew McConaughey y en el resto de reparto "de campanillas" (entre los que destacan Jessica Chastain y los "repetidores" Anne Hathaway y Michael Caine) para que esa parte del film funcione. Para quien suscribe, lo hace. Preparad los kleenex…y hasta aquí puedo leer.
Y es que Interstellar es un film espacial con el que mejor saber lo mínimo. Mejor acercarse a la película siendo vírgenes, aunque ya os aviso que su densidad no será apta para todos. Porque si entráis en el juego, es muy probable que os perdáis en su superficie cuántica. Y por mucho que el rompecabezas aparentemente encaje, es complicado ver el dibujo si no entendemos la naturaleza de las piezas.
Así pues, en el momento de escribir estas líneas, 48 después de salir de la sala, aún estoy asimilando la película con todos sus pros, sus contras y sus incógnitas. Sin embargo, lo que sí creo que puedo afirmar es que Interstellar, de Christopher Nolan, será una de esas rara avis, con las que, personalmente, voy a tener una relación de debate tóxico contínuo más imperecedero. Un Interstellar que es una experiencia sensorial sin paragón (si sólo podéis ver una película en el cine este año que sea esta) como viene siendo habitual para uno de los directores más destacados del panorama actual.

NOTA: 8'5

viernes, 15 de agosto de 2014

CRÍTICA: GUARDIANES DE LA GALAXIA

En uno de los capítulos de una de las mejores space opera de los últimos años ( el anime catódico Space Cowboy), los personajes intentaban descifrar en plena era futurista un misterio encerrado en una cinta de vídeo BETA; teniendo que recorrer la galaxia para encontrar un reproductor con el que devolver la vida al espíritu analógico. James Gunn también encuentra un macguffin para devolverel espíritu lúdico de los 80 ( y también de la série B de antaño), impregnando de la música de la productora Motown cada fotograma del film. Es casi quimérico en el mega blockbuster actual encontrar tanta huella personal como el que imprime el cineasta de Sant Louis. Pero el director norteamericano ha logrado unir sus referencias culturales con los esquemas narrativos y cinematográficos del film consiguiendo un producto de gran calidad.

El precursor de este modelo fue Joss Whedon y sus Vengadores donde también el chiste cómplice era el material con el que engrasar la coralidad del conjunto. Gunn aún tiene menos coartada que su antecesor y es aún más temerario en sus ambiciones. Es consciente que público general no conoce ni a Star Lord, ni Rocket o Groot y sin embargo, al terminar la cinta, uno le da la sensación que entre bromas, secuencias de acción y sentimiento loser con cierto halo de nostalgia, los roles y su compenetración no sólo están bien definidos si no que calan en el público.

Chris Pratt es un Han Solo melómano un tanto pasado de rosca pero tan encantador como lo son los justicieros canallas con un pie puesto en la calle. Zoe Zaldana es perfecta para el personaje de Gamora con su físico fuerte, bello y circunspecto. Dave Bautista usa sus habilidades westling y su acting a lo Terminator para hacer de Drax; a la vez que se ríe de sí mismo. Pero los más memorables són Groot (cuya aportación de Vin Diesel al personaje es casi anecdótica, eso sí) y Rocket, dónde aquí sí, Bradley Cooper hace de este mapache el roba escenas nato de la función.

Dejando un lado al grupo, la cinta se sigue con ritmo, claridad expositiva y amplitud de planos que ayudan a la majestuosidad de los escenarios digitales. James Gunn también aplica el modelo clásico a la fotografía aunque quizá se complica demasiado con una tramaalgo afectada por la sobrepoblación de personajes. Y es que Guardianes aparte (y quizá con la excepción del rol de Michael Rooker), el resto del cast lo componen personajes de una sola pieza. Pequeños defectos para estos Guardianes de la Galaxia que haria un binomio perfecto con la tripulación del capitán Harlock, con Buck Rogers o el citado Spike Spiegel del anime de Watanabe ( y así un largo etcerá)  Poco que objetar a menos de que el humor referencial con síntomas de spoof se te atragante o que tu espiritu fanboy brille por su ausencia. Si es así, puede que no puedas subir a bordo y otra vez será. Pero si algo de que he dicho te ha hecho centellar los ojos aunque sea un poco,  no lo dudes y embarcaáte en estetebeo especial porqué..."Tu también eres Groot".

NOTA: 8

lunes, 7 de julio de 2014

CRÍTICA: DÍAS DEL FUTURO PASADO

Cuando Bryan Singer dejó la tercera entrega de X-Men en la preproducción para coger las riendas del nuevo Superman, la franquicia mutante se derrumbó cinematográficamente en un efectismo de formas y contenido, para muchos indignante. I es que el fin de esa franquicia atmosférica, sutil, con trasfondo social que marcó época, se dio de bruces con una aparatosidad anti climática; cerrando el ciclo de esos grandes personajes con un desdén mayúsculo. Y el primer spin off de Lobezno mejor ni hablemos...

No es hora de señalar "culpables" pero si es hora de solucionar el problema, aunque sea 8 años después. Hemos necesitado una especie de precuela (casi tan buena como el original aunque con un tono distinto, más festivo) para llegar aquí pero sí, por fin, hemos llegado. Singer cierra el ciclo casi una década después con una (imperfecta, si) pero espectacular espectáculo de CINE que reconfigura el universo mutante.

Y es que después de un prólogo con una explicación hiperdescriptiva (lo peor de la cinta) Lobezno aterriza en 1973 en una escena vodevil gangsteril y empieza el show. Y aunque personajes como Mercurio casi eclipsan al conjunto y  la película sabe que J. Lawrence es mejor Raven que Mística, el conjunto funciona. Y lo hace por varios motivos. Porque aunque el film haya 50 personajes, el villano e incluso Lobezno son un macguffin, para contar la verdadera historia del film, que ya se inició en X-Men, Primera Generación: la relación Xavier-Raven-Eric, que representa la base no solo sentimental si no moral de la historia. Aunque los 3 actores cumplen perfectamente, es aquí dónde James Mcvoy quien destaca del tridente con diferencia, convirtiéndose en el rey de la función. Así pues, X Men Dias del Futuro de la Saga no és quizá la mejor de la saga pero si el blockbuster que reconcilia al fan con la saga. Gracias Sr Singer.

NOTA: 7

domingo, 6 de julio de 2014

CRÍTICA: OPEN WINDOWS

Es difícil de encontrar palabras para definir una propuesta como esta. Y aun más, prácticamente imposible obviar todo el contexto de una cinta tan autoconsciente como esta del mundo de la industria cinematográfica actual. Así pues la mejor forma de entender Open Windows empieza por el backstage y termina por la valoración subjetiva de este cronista a la salida de la sala del cine; el cual simplemente quiere pasar 90 minutos de entretenimiento olvidando los posibles entresijos del mismo y valorando únicamente, el resultado en la pantalla. Pero tal y como he dicho, en Open Windows, es imposible.

Imposible porque, sobre todo desde los primeros minutos, Nacho Vigalondo lo deja claro: esto es un egotrip sobre él y sus amigos como si fuera un Ocean Eleven patrio, aunque resultados mucho más pretenciosos y  bajo mi prisma, absolutamente fallidos. Vigalondo sueña con hacer un cinta capaz de romper el lenguaje cinematográfico y encumbrar el explotation; con violencia, voyeaurismo sexual y rock and roll. Sin embargo, el libreto se pierde no sólo argumentalmente gracias a una jerga inteligible (sobre todo a partir del minuto 40) si no que estira su premisa porque su enfoque no funciona desde el momento en que empieza el show. Básicamente a partir del minuto 15, donde asistimos a una secuencia de acción vista desde diferentes puntos de vista a la vez. Y es aquí donde me doy cuenta que todo el montaje no va a funcionar al menos conmigo. ¿Porqué? Pues porqué el exceso de información, reduce la tensión bajo cero la misma, desconectandóme de todo lo que pasa en la pantalla ya sea un truco o no. En definitiva: lo que hubiera funcionado desde el punto de vista tradicional,  considero que no funciona para nada en el nuevo estilo del film. 

Pero a partir de ahí la cosa no mejora. Todo al contrario. El invento está destapado a las primeras de cambio y aunque cambie la cámara, la idea de múltiples ventanas apenas variará.  Tampoco la pantalla partida al estilo de la série 24 funciona. Porqué si se estira tanto el recurso hasta la extenuación como aquí ocurre, uno no puede focalizarse en nada ni de un punto de vista no ya emocional sino argumental. Sólamente hay la excepción de algunos minutos de cámara subjetiva. Sin embargo, estos nos recuerdan a la última versión de Maniac dónde el mismo Elijah Wood hacía otro slasher que el firmante preferia olvidar.

Y hablemos de lo que me parece un mal endemico que está afectando al género y que viene ser el talón de Aquil.les de esta troupe de directores que aunque considero de gran talento, desaprovechan su potencial: Los guiones; y  más concretamente, su concepción del " todo vale" como juego fílmico. Dicho peaje conlleva la suspensión de incredulidad a niveles estratosféricos. No es que la película haga concesiones. Si no que como ocurria con Grand Piano, lo reduce todo a una série de disparates que me alejan aun más del conflicto. Sin ir mas lejos... ¿Porqué algunos personajes acaban teniendo una estulticia tan descomunal, al servicio de la "trama"?  ¿Porqué me da la impresión que todo pasa por que sí, obviando cualquier desarrollo mínimamente lógico? Rara vez se justifica con éxito y si es con carisma al estilo de los producciones action hero, aún la estoy esperando.

Asi pues, nos encontramos con el abismo: Vigalondo navega 97 minutos durante esa peripecia sin encontrar NADA. El realizador nominado al óscar juega con traspasar el límite pero los daños colaterales son demasiado considerables. Ni un montaje elaborado para imprimir ritmo, ni sus puntos de giro constante enmascaran que las secuencias llena de capturas de pantallas irritantes y otros recursos pixelados sean un castillo de naipes tan aparatoso como hueco. Es como si Vigalondo hubiera inventado un esperanto llena de tantos errores que en vez de ser útil para entenderse, es para justamente lo contrario. Quizá ese goce barroco gustará a los incondicionales de la explotación cultural pero los que buscamos sobretodo propuestas de otro tipo seguiremos esperando que alguien innove con resultados mas óptimos y mas concordes con nuestra concepto del cine.

NOTA: 1

lunes, 30 de diciembre de 2013

CRÍTICA: GRAVITY

Durante una misión especial rutinaria, dos astronautas sufren un grave accidente y quedan flotando en el espacio. Ésta es la sencilla premisa que utiliza Alfonso Cuarón para crear Gravity, obra maestra de la ciencia-ficción. Así de simple. Después de retratar su país natal en Y tu Mamá también, a través del plano secuencia subjetivo; de experimentar con el mega blockbuster en Harry Potter y El Prisionero de Azkabán; y de crear la distopía a golpe de corresponsal de guerra en la colosal Hijos de los Hombres; el maestro se supera.

Cuarón, recoge todo lo aprendido y retrata la épica aeroespacial usando los recursos documentales con los que siempre ha jugado para proponerle al espectador una experiencia objetiva donde éste se convierte en un tercer astronauta.

Rodada en tiempo real con unos planos secuencia que transforman la cámara en los ojos del espectador, sentimos la fascinación y, más tarde, la angustia sideral de la doctora Ryan Stone (Sandra Bullock), una ingeniera en su primera misión espacial en la Shuttle, cuyo único punto de apoyo es el veterano astronauta Matt Kowalsky (George Clooney) y sus ganas de vivir. Porqué mas allá de la experiencia sensorial, Gravity funciona al conectar de forma empática con el deseo humano de supervivencia; encarnado por una Sandra Bullock en el mejor papel de su carrera, con diferencia.

Dicen que los Hermanos Lumière se comenzaron a plantear la posibilidad de dotar a este nuevo gran espectáculo llamado cine con la tercera dimensión para que se hiciera más real. Y aunque Cuarón no sea el pionero, si será con probabilidad, el primero que más se asemeje a la obra de esos revolucionarios pretendieron. Dicho de otro modo,el mejicano  también"asustará" a la platea como los franceses lo hicieron con la llegada de un tren a una estación. Se que muchos verán el grado de entusiasmo de este crítico y lo creerán desorbitado, pero es que el uso de la integración del 3D para dar relieve a la puesta en escena es así de magistral.

Además, muchos os preguntaréis si esta cinta tiene algún defecto. Yo no se lo veo. Ni el libreto de Alfonso Cuarón y su hermano Jonás, ni la fotografía de Emmanuel Lubezki, ni las actuaciones. No hay nada que no considere que es sobresaliente. Tampoco no se sobreutiliza la banda sonora de Steven Price, como se acostumbra a hacer actualmente en muchos casos, en búsqueda de una épica a veces hipertrófica. Simplemente se usa cuando la cinta lo requiere. Y, por si fuera poco, además de todo esto, Gravity ni siquiera peca de exceso de metraje. Apenas hora y media. Y eso nos hace ver que estamos delante de un producto que juega en otra liga, tan excepcional que se merece una nota excepcional.
Gravity hay que entenderla como el Kubrick de 2001: una odisea en el espacio. Y esta afirmación hago en el sentido de que no es sólo una historia de viajes espaciales, ni mucho menos, sino un film que muestra la evolución y el destino del ser humano, pasando por el reconocimiento y enfrentamiento a sus miedos más profundos.

Nada, lo dicho. Este es un film es de otra galaxia. A disfrutarlo en pantalla grande y en 3D.

NOTA: 9

martes, 3 de diciembre de 2013

CRÍTICA: BIENVENIDOS AL FIN DEL MUNDO


El spoof quedó huérfano a mediados de los 90. Después de que los Hermanos Zucker  tejieron la trilogía donde Leslie Nielsen convirtió en icono a Frank Drebin, el nivel bajó de forma considerable. El libro de estilo de sus predecesoras fue perdiendo fuelle y la llegada de Scary Movie impuso un nuevo estilo en el subgénero: uno mas excesivo basado en las referencias culturales que funcionaban más como acumulación que como inspirado sentido cómico. Eso y el uso de una escatologia postiza. Tampoco Mike Myers hizo lo suficiente para rehabilitar el cine paródico. Si, le dio empaque kitsch a un Bond más Flint que el propio Flint ( Flint, agente secreto) en Austin Powers, pero aún así no hizo nada para que las parodias no se conviertan en carne de videoclub. Tenían que venir los británicos a darle categoría al noble arte de la caricatura fílmica.

Y apareció la Trinidad cómica y geek de Simon Pegg, Nick Grost y Egdar Wrigth. Ambos nos trajeron Zombies Party. Después Arma Fatal. Y ahora cierran la "trilogía" con el canto de cisne del llamado clan Cornetto (llamada así por un chiste de su primer film sobre los helados): Bienvenidos al fin del mundo.
El argumento es el más surrealista de toda la triada británica: Cinco amigos de la infancia se reúnen después de dos décadas porque uno de ellos está empeñado en volver a probar suerte en un maratón alcohólico que nunca pudieron llegar a completar y que termina en el famoso pub “The World’s End”.  En su camino, se cruzará una invasión planetaria. Lo típico...

Hay muchos motivos para recomendar el film. Su ritmo trepidante in crescendo. Sus gags inspirados. Su surrealismo bien engrasado. Su "mensaje", tanto generacional como de principios ideológicos. Y todo esto esta presentado sin que se nota la complejidad de su mecanismo y cosmos. Lógico por otra parte... Porque esto es una comedia y no puede tener ni un bache. Debe ser un carrusel de inicio a fin. Este film lo es. Cumple todo eso. Servidor conectó durante los 109 min que dura el film. Y no olvidemos a secundarios como Paddy Considine, Martin Freeman o Rosamund Pike. Aunque Simon Pegg y Nick Frost son las estrellas, aquí nadie sobra. Todos son necesarios.

Así pues, ya sabéis. Para este cronista, la más redonda, como no podía ser de otra manera , la última de los Stan Laurel y Oliver Hardy del siglo XXI, ocurre en la barra de un bar. Y se llama Bienvenidos al fin del mundo. Ya están pagando la ronda...

NOTA. 8,5

CRÍTICA: EN LLAMAS


Cuando se encienden las luces de sala, uno tiene la enésima sensación del coitus interruptus que un seriéfilo tiene después de una season finale. Un gran viaje que te deja a medias. Una travesía que repite los esquemas del film anterior (y muchos de sus momentos cumbre) para duplicar el efecto de su antecesora. Todo podría oler a deja vu si no fuera por un "pequeño detalle". En llamas reproduce la fórmula con resultados mucho mas atinados que su precedente y refuerza lo que ya funcionaba en el anterior. Lo que intentan ser todas las secuelas y muy pocas consiguen, en definitiva.

Después de ganar los juegos del hambre, Katniss y Peeta se embarcan en la gira de la victoria, donde poco a poco se percataran de que una rebelión comienza a gestarse. Para frenar la sublevación y la esperanza que representa "la chica en llamas", el Presidente Snow organiza los 75 Juegos del Hambre anuales en los que los "trágicos amantes del Distrito 12" volverán a ser protagonistas.

Entre las grandes virtudes de la adaptación fílmica del texto de Suzanne Collins se encuentran los siguientes rasgos de identidad: el carisma de su actriz/protagonista -Jennifer Lawrence está fantástica-, sus principios ideológicos sobretodo en forma de sátira aparentemente inofensiva ( sus apuntes críticos al capitalismo son paradójicamente feroces y dan en el clavo). y su uso del triángulo amoroso como algo más que un elemento decorativo de la misma ( Josh Hutcherson como un "pagafantas" mas convincente que en la primera parte).

Pero además de eso, En llamas logra por fin solventar su mayor inconveniente: una claridad en su óptica que no diluya los objetivos de su planteamiento para su manufacturación en el mainstream hollywoodense. Eso se traduce en un cambio de director y de visión. La sutileza gana a la confusión que Gary Ross inyectó en la primera entrega con algunos planos tan memorables como efectivos (que no efectistas).

El director de Soy Leyenda, Francis Lawrence, es ahora el artesano y copia el estilo "crepuscular" o el de los últimos Harry Potter donde el silencio se manifestaba como rúbrica de una violencia retenida a punto de estallar. Pero por suerte, su material de partida tiene mucho más potencial que los libros de Stephanie Meyer y no sufre el desgaste del desenlace del mago de Hoghwarts. Además de eso, el film saca más partido de su iconografía reforzando su lado más camp y pulp mutando los peligros a que una prodigiosa Katniss y su equipo tendrán que hacer frente. Una odisea de gladiadores distópicos donde la franquicia hallará nuevos secundarios con fuerza como la neurótica Joanna o el vigilante jefe con los facciones de Philip Seymour Hoffman.

Eso sí, después de asistir a un tour de force digno del buen nombre de la saga, ese final mutilado con el que termina esta entrega nos devuelve a la realidad. ¿Es necesario contar esta historia de forma tan extensa sin sacrificar parte de su sustrato? Porque uno tiene ganas de ver como estalla ya todo. Y ahí está el verdadero problema (o no) de la saga: El enemigo no son ni los Tributos ni el Capitolio. Es el propio hype que despierta la saga. Así que veremos con este dilatado epílogo hace de esta revolución (se avecinan dos cintas más a modo de clausura). Si esta serie de películas se encontrarán más cerca de los palacios del séptimo arte o se quedará barriendo jardines como un emperador olvidado....Por ahora aprueba su entrada en el Olimpo después de realizar un gran combate en la arena. Veremos si el sinsajo sigue volando tan alto en el último acto.

NOTA. 7

domingo, 29 de septiembre de 2013

ZINEMALDIA 61: DIA 4 ( RUEDA DE PRENSA CANíBAL, LA POSTURA DEL HIJO, GRAVITY, VIVIR ES FÁCIL CON LOS OJOS CERRADOS)

Ayer asistimos a la rueda de prensa de Caníbal, donde su director, Manuel Martín Cuenca, presentó su film en el Kursaal después de convencer en su pase de prensa en el día anterior. Su director nos explicó que la sinfonía de silencios del que se compone el film se basa en la pintura, máxima fuente de inspiración de su cine. Sobre su personaje, Antonio de la Torre, aparte de bromear sobre si sigue "tomando carne" nos dijo que una de las cosas más importantes para poder crear su personaje era que "necesitaba sentirse sastre". Otra de las perlas que soltó el actor andaluz fue acerca de su forma de afrontar sus papeles" Yo trabajo desde el alma". Recordamos que la cinta es una de las candidatas a representar a nuestro país en los Oscar.

Pero lamentablemente no todas las "perlas" de este festival relucen como su nombre indica. Porque también tenemos que hablar de una notable decepción: la ganadora del Oso de Oro de Berlín, La Postura del Hijo. La historia de Cornelia, interpretada por Luminita Gheorghiu, una mujer rica de 61 años, que hará todo lo posible por librar de la cárcel de su hijo de 31 por un accidente de tráfico mortal. Sin embargo, la cinta alarga las secuencias hasta el tedio y las sumerge en la frialdad y la linealidad este film dirigido por Calin Peter Netzer. Sólo unos grandes 15 minutos finales "salvan" la película, pero aún así es demasiado coste para un film tan desaprovechado.

La ovación siguió en la sala de prensa. Alfonso Cuarón contó que tardó cuatro años y medio a llevar este proyecto adelante y que nunca pensaron que sería tan complicado de hacer. La explicación de Cuarón al plano secuencia con el que se construye el film tiene que ver con los documentales de la Nasa. "Todo es un solo plano porque no se puede cortar por alrededor". Además, también hizo hincapié en el punto de vista que querían experimentar en la película, que es absolutamente objetivo a diferencia de la subjetividad de Y tu mamá también. "Es como si el espectador se convirtiera en un tercer astronauta", declaró el director más ovacionado del festival.

No obstante, y cuando nadie esperaba nada después de Gravity, otra cinta (esta vez de Sección Oficial) despertó los mayores vítores en la sala (dentro de concurso, eso sí). Se trata de la comedia dramática de David Trueba, Vivir es con los ojos cerrados. La historia ocurre en la España de 1966, un profesor de escuela va a Almería porque su sueño es conocer a John Lennon, que esta rodando una película y lo hace acompañado de dos jóvenes que se han fugado de casa. Un film que, sin embargo, este cronista tendrá que disentir de la opinión general. Aparte de momentos de humor inspirados y capitaneados con un gran Javier Cámara y del duende que desprende Natalia de Molina, estamos ante un correcto dramedia, de sentimentalismo maniqueo de manual y con un humor que también peca a veces de localista. Pero viendo la percepción de los críticos en general, diríamos que es "su ganadora". Veremos. Seguiremos informando.

lunes, 19 de agosto de 2013

CRÍTICA: PACIFIC RIM

La personalidad fílmica de Guillermo del Toro es la de un niño grande. Uno que sigue disfrutando con jugar aún con munecos ya sean vampiros mutantes, demonios fumadores o en esta ocasión robots y godzillas del tamaño de un rascacielos. Pero lo mejor de todo es que sabe filmar esta clase de historias como pocos.  Aquí lo vuelve a hacer. Técnicamente el film es oro puro. Otra cosa es el libreto en el mejicano canaliza su visión cinematográfica...

Y es que por si no había quedado claro, espués de ver este film queda claro que Guillermo del Toro es tan bueno como el material que tiene entre manos. Si en el laberinto del fauno firmó su mejor obra con diferencia grácias a su guión de hierro; en este anime superficial y autoconscientemente rîdiculo no va ser sentar catédra en el séptimo arte. Es un producto palomitero hueco pero sin la única pretensión de entretener y divertir al espectador. Y al menos este crítico disfrutó de lo lindo durante los 130 minutos de metraje. Pasaron en un suspiro.

                             

Además, el director de Hellboy sabe usar los mecanismos narrativos con inteligencia y economía. La contextualización y la  compleja iconografía del mundo del film nos lo presenta en los primeros 5 minutos, antes de ver el título del film en pantalla. Todo empieza en el año 2020, cuando la Tierra es atacada por Kaijus, monstruos colosales que han surgido a partir de un portal inter-dimensional en el fondo del Océano Pacífico. Para luchar contra los monstruos, la humanidad col.labora para crear a los Jaeger: unas gigantescas maquinas humanoides, cada una controlada por dos pilotos cuyas mentes están unidas por un puente neural. Después de unos trágicos incidentes que marcan la vida de un piloto llamado Raleigh Becket ( Charlie Hunman de Sons of Anarchy), los Jaeger deberán a enfrentarse con la peor ofensiva de Kaijus hasta la fecha.

Los personajes son estereotipos pero visto desde el prisma del humor autoconsciente. Desde el protagonista Raleigh pasando por un Idris Elba fantástico como Mariscal Stacker Pentecost y el máximo motor emocional del film; Mako Mori encarnada por Rinko Kikuchi. No faltan los secundarios robaplanos como Ron Pelman, el actor fetiche de Guillermo del Toro u otras presencias "amiguetiles" que le dan al producto un aire familiar, de aquel que disfruta con lo que está contando. Además, las escenas de acción usa planos abiertos para no confundir al espectador como a veces nos tiene acostumbrados el cine de acción. Sin embargo, su condición de producto de manual también hace que mas allá de su ejecución, hace que el film sea esa "caipirinha" veraniega que se disfruta mucho pero no deja huella. Como los buenos cócteles refrescantes.

NOTA: 6,5

viernes, 16 de agosto de 2013

CRÍTICA: ELYSIUM




Distrito 9 fue una muestra atípica de ciencia ficción que mezclaba ingredientes tan dispares como el mockumentary de corresponsal de guerra, el cine de denuncia social, el género bélico, la ciencia ficción y la violencia R. Todo empaquetado en un atípico blockbuster que reflejaba de forma fresca y diferente el apartheid; cuyos efectos aún quedaban patentes en el ADN del país originario de su autor: Neil Blomkamp.
 
Ahora, en su primer film en Hollywood,Neil ha vuelto a repetir la fórmula. Algo más edulcorada, con más presupuesto y que cuenta en su reparto de lujo con una estrella dejándose la piel para encarnar a Max Da Costa ( Matt Damon con exoesqueleto); obrero que agoniza de forma aparatosa y decadente por culpa de un accidente laboral.

Pero aquí Neil no sólo ya no sorprende la mitad que su anterior propuesta. Es que se esfuerza demasiado en ser un remix de su anterior trabajo; perjudicando a las posibilidades de la historia a favor de los tics autorales que convirtieron su ópera prima en una obra de culto para muchos cinéfilos.

El argumento es el siguiente: año 2159. La raza humana se divide en dos grupos: los ricos, que viven en la estación espacial Elysium, y los pobres que sobreviven como pueden en una Tierra devastada y superpoblada. Rhodes (Jodie Foster como perfecta " dama de hierro"), una dura gobernante, promueve una rígida ley antimigración, cuyo objetivo es preservar el lujoso estilo de vida de los ciudadanos de la estación espacial. A pesar de ello, los habitantes de la Tierra harán todo lo posible por emigrar a Elysium; entre ellos Max (Matt Damon) que deberárenunciar a su propia humanidad (muy a su pesar) para lograr a cabo su misión.

Como ven un argumento con algunos elementos ya vistos pero tan estimulantes como la típica lucha de clases que no sólo ha sido una constante en el cine si no en la historia de la humanidad.  Y de hecho, prologo mesiánico aparte, los primeros 20 minutos del film nos cuentan perfectamente  este planteamiento donde los pobres se dejan la piel entre los escombros y los ricos se broncean ajenos a lo que sucede en su planeta natal. Pero hasta ahí. Porque a partir de ese punto, Blomkamp no sólo narra la evolución de su héroe de forma algo apática y esquemática si no que sacrifica la radiografía de los ciudadanos " Elisios" a favor de retratar en demasía los guettos del Planeta Tierra. Ante la duda, Neil prefiere recurrir a terreno conocido y ahí el film queda perjudicado. Su mensaje se diluye y sólo en los momentos de acción (el clímax final es de lo mejor del film) se revaloriza la cinta como algo más que otra película de acción "trascendente" y "oscura". 

Porque Neil vuelve a demostrar que sabe rodar las escenas de acción cámara en mano como pocos. Y si además coincide en el momento en que su amigo Sharlto Copley se adueña de la función pueden saltar chispas. Tarde. Pero más vale tarde que nunca. En conclusión: Elysium es menos de lo que debería ser pero aun así no es un producto desdeñable ( es irregular pero nunca abraza el tedio o el rídiculo) . Sólo que podría haber sido mucho mejor.

NOTA: 6

 

jueves, 28 de marzo de 2013

CRÍTICA: LOS ÚLTIMOS DÍAS



Según el diccionario, el género apocalíptico se atribuye a un conjunto de expresiones literarias surgidas en la antigüedad; que expresan, por medio de símbolos y  metáforas, la situación de sufrimiento de los cristianos creyentes y su esperanza en una intervención mesiánica salvadora. Dicho significado podría encajar en el fin del mundo que hoy nos presentan los hermanos Pastor. Un pueblo sometido al encarcelamiento de su propio hogar, que no puede salir al exterior por culpa de una agorafobia letal generalizada. 

Creo que por fortuna esta frase ha quedado obsoleto: "No parece española". Pero como aún hay espectadores que miran con cierto recelo nuestro cine, lo voy a decir bien alto. "Los últimos días puede mirar de tu a tu una producción made in Usa. Es un Hijos de los Hombres barcelonés ubicado en las profundidades del metro entre Sants, Verdaguer y Vila Olímpica." 


En Los últimos días una epidemia de pánico diezma inesperadamente la humanidad. Entre los supervivientes a esa extraña "epidemia", que liquida a todo aquel que se atreve a salir a la calle, está Marc (Quim Gutiérrez), un joven embarcado en una cruzada personal: encontrar a su novia embarazada. En su viaje por las profundidades de la capital catalana un ejecutivo malhumorado (José Coronado) será su socio por conveniencia.

La estructura lostiana de la primera parte del film nos ubica hasta ese estado de
sitio que ha llegado a la ciudad condal. Después la odisea de este hombre de pie buscará su redención en este espejo cóncavo de nuestro presente que es el mundo del film: este y otros lugares comunes ya transitados se convierten en su punto mas débil pero convenientemente neutralizados por la solvencia con la que todo el equipo se parte el pecho por la propuesta. Desde Quim Gutiérrez, pasando por Coronado, Leticia Dolera hasta una Marta Etura en el rol más tópico del film. Desde la dirección de los Pastor capaz de convertir el metro en un ghetto de la pobreza y decadencia humana; hasta unos buenos momentos de acción bien insertados en la trama y variados...

En definitiva, Los últimos días" no es la obra maestra de Cuarón pero si una magnífica película de los Hermanos Pastor. Así que cada vez el tópico acabará derivando en otro significado distinto "Es tan buena que parece española". Tiempo al tiempo.


NOTA: 7